Para las “malas madres”, en su día.

Por Sandra Escalera.

Sandra con Bruno y Rebeca

Para el día de las madres tuve la brillante idea de escribir sobre lo que es ser madre hoy en día, sobre todo, desde una perspectiva de las madres que trabajan y sobre lo difícil que es conciliar las responsabilidades familiares y laborales (y sociales, y lo que gusten agregar). Creí, ingenuamente, que sería un tema lindo para una reflexión de 10 de mayo. Obviamente, que no lo es. Mientras más me pongo a pensar sobre el tema, más complicado me parece y es que cuando una persona se pone a analizar de forma consciente los problemas que tiene delante es cuando comienza a ver cosas que tal vez no quería ver.

Pareciera que actualmente la maternidad se ha convertido en una tarea más fácil de lo que solía ser hace un par de generaciones, ya no tenemos que lavar a mano para toda la familia, tenemos pañales desechables, microondas y todo tipo de lindos aditamentos como monitores para bebé, termómetros electrónicos, y un largo etcétera. Sin embargo, las cosas no son nunca tan simples como parecen porque existe esa linda maldición llamada presión social. Y quiero ser clara, la presión social existe para todo el mundo pero hay que admitirlo, para las mujeres es peor, y para las madres se eleva exponencialmente. Primero sufres a todas las tías y parentela que en cuanto tienes pareja estable y/o tienes más de cierta edad comienzan a verte cara de incubadora y a preguntar con distintos grados de amabilidad cuándo piensas tener hijos. Finalmente cuando decides, por la razón que sea, quedar embarazada comienza la nueva ola de comentarios bien intencionados. Que si debes tener el parto en el agua, que si epidural sí, que si es mejor natural que por cesárea, que si tienes que amamantar por tantos meses, que si dejarlo llorar o no, y un infinito listado de cosas por las que deberías sentirte culpable por hacerlas o por dejarlas de hacer hasta llegar un punto en que la culpabilidad se hace parte de tu vida. Después continuamos con los juicios de valor sobre si es bueno que te quedes en tu casa, que si es mejor que trabajes, que si para cuándo el otro, que por qué tienes tantos hijos y agregue lo que guste.

Y aquí llegamos al punto central de todo. La culpabilidad, ese bello sentimiento que todas sentimos un día sí y el otro también. No quiero decir con esto que las mujeres se la pasemos todo el día con un cilicio arrepintiéndonos de cada paso que damos, pero no se puede negar que desde chiquitas se nos van desarrollando esa vocecita que nos crítica de vez en cuando. Comienza por pequeñas cosas cuando somos niñas con comentarios como “cierra las piernas que se te van a ver los calzones”, “no te trepes ahí que ni pareces señorita” y así. Pero cuando llega la maternidad, el asunto se torna delicado y en ocasiones se llega al estado de culpabilidad permanente. A todas nos ha pasado que miramos a otro lado por un segundo y nuestro tierno engendro ya se cayó de arriba de la mesa y trae un chipote que parece unicornio y lo primero que pensamos es en lo mala madre que somos (vamos, ninguna podrá olvidar nunca la vez que se les cayó el bebé de la cama). Y si las madres deciden trabajar de manera remunerada fuera del hogar, el asunto llega a niveles peligrosos para la salud.

Esto es un asunto serio si consideramos que la salud física y mental de las mamás es esencial para que los hijos crezcan como ciudadanos mínimamente funcionales para la sociedad y en muchos casos, para que básicamente sobrevivan. En México más de una cuarta parte de los hogares (26.4% en 2014) tienen a una mujer como el principal ingreso del hogar. Alargando mi argumento, esto significa más de 8 millones de mujeres con el estrés al máximo tratando de lidiar con la culpa y con la responsabilidad de dar sustento a la familia. Siendo honestas, sin importar cuánto apoyo tengamos de nuestras parejas, familias y similares, todas las que hemos trabajado hemos sentido esa terrible punzada en el corazón cuando el bebé llora porque te vas, cuando faltas a la reunión de madres de familia (que luego hacen a las 10 de la mañana), cuando te cuentan que ese día caminó por primera vez y tú no estabas. Obvio que de inmediato lo racionalizamos, “lo hago por ellos”, “se necesita” (agregue aquí su placebo favorito) pero no es fácil. La mamá que les diga que jamás ha sentido esto, no confíen en ella, está mintiendo. Yo recuerdo que en mi primer empleo aún soltera, mi compañera de oficina siempre estaba hablando sobre lo mucho que le gustaría estar en su casa, sobre cómo le encantaba su trabajo pero no lo necesitaba así que se sentía culpable de no quedarse en su casa a cuidar a su hijo. En ese entonces no lo comprendía, pero no tarde mucho en que también me alcanzará el síndrome de la “mala madre”.

El síndrome de la “mala madre” se adquiere de manera inmediata al tener hijos pero se agrava hoy en día a pesar de todas las supuestas ventajas que antes mencioné. Las redes sociales han empeorado mucho el tratamiento y han vuelto el síndrome contagioso y crónico. Una se pasa el día en la chamba para regresar a casa a hacer milagros con las horas de luz solar que quedan. Hacer de cenar, preparar lonches para el día siguiente, checar que todo el mundo tenga ropa limpia (o que mínimo no tenga manchas visibles ni huela a cloaca) y trata de tener buena cara. Una vez con todos dormidos una se comienza a sentir bien por ser tan súper mujer maravilla y haber terminado sus pendientes y encima llevar la casa (porque por más ayuda que una tenga, todas sabemos que ese trabajo nunca se acaba). Entonces una tranquilamente decide que se va a meter a facebook a “relajarse” y saludar porque no le queda mucho tiempo para la vida social. Y entonces descubre que en realidad todo su esfuerzo no sirve para absolutamente nada. La comida que hizo no es lo suficientemente sana (tu tía público un artículo sobre cómo esa pasta congelada da cáncer y ese pollo tiene hormonas mutantes asesinas), que tu ropa ya está fuera moda (salieron las fotos de las tendencias del verano para “tu edad”) y que eso de que dejaste a tus hijos jugar con la tablet mientras hacías la cena seguramente los convertirá en unos perdedores con IQ deteriorado por tu falta de tiempo para jugar con ellos. Eso sin hablar de todas las lindas cosas que otras amigas hicieron con sus propias manitas y con mucho amor (piñatitas, pasteles decorados y disfraces caseros).

Si seguimos con el tema de las mamás que son empleadas fuera del hogar, la tortura se extiende hacia el otro lado. Estas en la oficina (fábrica o donde sea que te toque ganarte el sueldo), llega la hora en que tienes que salir para ir a recoger a los niños y te das cuenta que aún te falta de terminar ese reporte indispensable que era para ayer y que tu jefe se tiene que llevar a su cita de negocios en China mañana a las 5 am. Y así llega el pánico y obvio, la siempre disponible culpa. No importa si tu compañero soltero te dice con tono condescendiente que te vayas y que él lo termina mientras te mira con ojos lastimosos, vas a ir todo el camino lamentando el no haberte quedado a trabajar más tiempo y haber quedado mal en tu oficina. Eso sin considerar que durante el día tienes que ser productiva al mismo tiempo que deber administrar mil y un cosas al mismo tiempo además de tus obligaciones laborales como si ya está pedido el pastel para la piñata de tu hijo, si el disfraz del festival ya está terminado, si ya confirmaste que vas a ir al bautizo de tu sobrina, si compraste el material para el proyecto de ciencias de tu hija y aquí inserte de nuevo lo que considere conveniente. Y para no deprimir a nadie no tocaré la culpabilidad de ir a trabajar cuando los hijos están enfermos.

En fin, mi conclusión es, la idea de que ser madre hoy en día es más fácil es una falacia. Venimos cargando una culpa intergeneracional que se ha ido agravando con la insistencia de que es esencial preocuparnos por cosas que nuestras madres y abuelas no se preocupaban. Para nuestros progenitores éramos mano de obra barata, cuidábamos a nuestros hermanos y al perro, ayudábamos en la casa y cuando se querían deshacer de nosotros nos aventaban a jugar a la calle. Si nadie se rompía algo se consideraba un buen día. En cambio ahora, ser madre de tiempo completo se llenó de exigencias y si eres madre y trabajadora remunerada fuera de casa se vuelva prácticamente insostenible. Analizar el tema es por supuesto mucho más complicado de lo que pretendo aquí. Las empresas y la sociedad como un todo tienen que tener cambios profundos para aliviar aunque sea un poco el síndrome de “mala madre” y dar oportunidad a que las mujeres puedan participar económicamente en la sociedad sin perder la cordura en el intento.

En Womerang estamos en acción, tratando de buscar estos cambios y colaborando con nuestros aliados para encontrar soluciones creativas en el mercado laboral para reducir este estrés cotidiano que enfrentan las madres trabajadoras, y en general, todas las que tienen a su cargo el cuidado de alguien (padres, familiares con capacidades diferentes, etc).

Mientras tanto, mi mensaje para hoy 10 de mayo sería este: No seas tan exigente contigo misma, no eres mala madre porque simplemente para decir que algo está bien tendría que existir un ideal contra el cual comparar y eso en la maternidad no existe. Cada una hace lo que puede, con lo que tiene, damos todo y al final del día, cuando vayas a besar a tus hijos en sus cuartos, date una palmadita en el hombro porque lograste que ellos estén ahí durmiendo, tranquilos y seguros. La maternidad no es concurso, así que hoy día de las madres celebra y disfruta sin culpas, ya mañana volveremos a ser las “malas madres” de siempre.

Por qué la equidad de género tiene mala mercadotecnia

Por Norma Cerros

“A woman needs a man like a fish needs a bicycle

Hace poco escuché por vez primera esta frase mientras estaba en Washington, en un foro organizado por la OCDE, escuchando sobre distintos escenarios para mejorar las oportunidades económicas de las mujeres en los Estados Unidos.

La frase, acuñada por Irina Dunn y popularizada por Gloria Steinem, me recordó mucho a la percepción que la sociedad tiene acerca del feminismo y de la equidad/igualdad de género, donde dichos conceptos son comúnmente relacionados con la lucha frontal en contra del hombre y hacen alusión a un juego de suma cero, abonando  a una mala mercadotecnia en el tema.

Otra de las críticas más sonadas hacia la equidad de género es que se trata de “hacerle un favor a la mujer”. De ahí que se satanicen medidas como las cuotas de género bajo el argumento de que se termina poniendo a una mujer a cargo de determinado puesto tan solo por cumplir con una cuota y no por ser la mejor calificada.

Mientras que no estamos exentos de dicha posibilidad, lo que se sigue pasando por alto es lo disparejo del terreno, circunstancia que por sí sola amerita la existencia de medidas en equidad, o como nosotras les llamamos: Estructuras de Acompañamiento para la Equidad de Género.

La equidad de género no es sino el escaparate para mostrar las habilidades de la mujer y para regresar a los hombres el derecho a ser vulnerables y a vivirse sin limitaciones de estereotipos. Es el proceso necesario para alcanzar la igualdad. Igualdad que no solo se justifica como un derecho humano o como algo positivo para las empresas en términos económicos, sino que hoy es el requisito indispensable de toda organización que quiera sobrevivir a la gran serie de cambios que demandan el futuro del trabajo, la innovación tecnológica y el ambiente laboral tan diverso en el que hoy convivimos.

Esto cobra relevancia a la luz de la inminente crisis mundial de talento anticipada por el McKinsey Global Institute para 2020, en su reporte The world at work: Jobs, pay, and skills for 3.5 billion people, donde expresamente señala que las empresas que operen en este mundo escaso de habilidades deben saber cómo encontrar fuentes de talento con las habilidades que necesitan y construir estrategias que les permitan contratar, retener y capacitar a los trabajadores que les brinden una ventaja competitiva. Esto incluye el encontrar maneras y opciones más flexibles para retener a mujeres altamente calificadas, a las nuevas generaciones y a empleados de mayor edad.

Ya no se trata de un asunto de mujeres, hoy el avance concreto en la agenda de género conviene y puede alcanzarse a través de la sinergia de esfuerzos desde la participación responsable de cada uno de los actores estratégicos involucrados en la problemática de la desigualdad: mujeres, hombres, empresa y gobierno.

Estos son, precisamente, los temas que abordaremos en la Cumbre Womerang 2016: Sinergias Sustentables para la Equidad de Género, un evento de talla internacional enfocado en cuatro ejes principales:

  1. Equidad de género
  2. Habilidades interpersonales
  3. Estructuras de acompañamiento
  4. Sinergias colaborativas

La Cumbre Womerang contará con la participación de expertos nacionales e internacionales, representantes de distintas instituciones como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Stanford Graduate School of Business, New America, Catalyst, Promundo, International Finance Corporation, el Instituto Mexicano para la Competitividad, CIMAD IPADE School of Business, así como directores de empresas como Accenture, Aeroméxico, Cemex, Manpower, Whirlpool, legisladores federales y funcionarios públicos.

A través de la Cumbre Womerang 2016 – 2018 buscamos crear estructuras de acompañamiento para la equidad de género y que éstas evolucionen a redes colaborativas sustentables, entre mujeres, hombres, empresa y gobierno, que puedan generar valor agregado e impacto social medible.

Te invitamos a formar parte de esta primera Cumbre Womerang. Ayúdanos a cambiar la conversación y a hacerle buena mercadotecnia a la equidad de género, porque al final este es un tema que debe importarnos a todos.

Pasa la voz y sigue nuestras redes sociales y página web para que te enteres de todos los detalles.

 

Norma Cerros es Directora General y fundadora de Womerang.

 

 

#StrongerTogether: Womerang presente en el Estado Unido de la Mujer convocado por la Casa Blanca y Michelle Obama

Con Gabriela Natale de SuperLatina Inc. y Ana Flores de Latina Bloggers Connect durante el United State of Women Summit.

Por Norma Cerros

Hace dos meses tuve la oportunidad de volver a  Washington DC, una ciudad donde hace tres años viví uno de los momentos más difíciles de mi vida mientras balanceaba la vida de mamá primeriza y mi trabajo en la Comisión Federal de Comercio. Ahora regresaba nominada como agente de cambio por la Casa Blanca y por la Primera Dama Michelle Obama, para participar en el United State Of Women Summit (La Cumbre del Estado Unido de la Mujer).

Este evento convocó a más de cinco mil organizaciones en el mundo que actualmente abogamos por la igualdad de género, para celebrar los avances que hemos alcanzado, identificar los retos que aún tenemos por enfrentar, y el siguiente curso de acción.

La Cumbre abordó temas como empoderamiento económico, salud y bienestar, oportunidad educativa, violencia de género, emprendimiento e innovación y liderazgo y participación cívica. A lo largo de tres días, tuvimos oportunidad de escuchar directamente de expertos y defensores, desde las bases del colectivo y empresarios nacionales e internacionales, así como funcionarios y celebridades de primer nivel, acerca de los temas que más afectan a niñas y mujeres en el mundo, así como las mejores prácticas a emprender en el futuro.

Conocer sobre campañas como the Purple Purse, encabezada por Kerry Washington y the All State Foundation, para empoderar a mujeres a que salgan de situaciones de violencia doméstica. Ver a la mismísima Shonda Rhimes compartirnos acerca de los esfuerzos que realiza para evidenciar el prejuicio inconsciente, el privilegio, y la brecha salarial de género, desde su propia trinchera, sus series de televisión. Escuchar de Mariska Hargitay sobre los cientos de miles de kits con evidencia tomada en casos de agresión sexual que están ahí polveándose, y de los esfuerzos que realiza su Fundación Joyful Heart para que dicha evidencia sea finalmente atendida por las autoridades. Todo esto fue por demás inspirador y emocionante.

Pero el clímax de la Cumbre fue, sin duda, al escuchar al Presidente Barack Obama y a la Primera Dama Michelle Obama al ser entrevistada por Oprah Winfrey.

El Presidente nos habló de cómo los dados del sistema están cargados porque la economía no se ha puesto al corriente ante los cambios tan trascendentales que han transformado a los Estados Unidos en los últimos cincuenta años.

Es cierto, atrás han quedado los días en los que la familia estaba compuesta de un papá proveedor y de una mamá que se quedaba en casa a cargo de los hijos y del trabajo doméstico no remunerado. Hoy en día los arreglos entre la pareja acerca de la distribución de responsabilidades en cuanto a administración de la casa y cuidados primarios vienen en todos colores y sabores. No obstante, las políticas laborales vigentes todavía parecen como sacadas de la serie de televisión Mad Men.

Por su parte, Oprah Winfrey dio en el clavo cuando preguntó a la Primera Dama qué es lo que pueden hacer los hombres por avanzar la agenda de género. Michelle Obama sencillamente respondió: “Sean mejores. Mejores en todo… Sean mejores esposos, sean parte de la vida de su familia. Laven los trastes. No la hagan de niñero de sus hijos, uno no es niñero de sus propios hijos. Involúcrense. No crean que el ir a trabajar y regresar a casa es lo que los hace ser hombres. ”*

El reto es enorme, pero también es mucho lo que hoy en día podemos hacer con los recursos con los que contamos. La mejor noticia quizás es el cambio que estamos ayudando a generar en la consciencia de las nuevas generaciones. Una nueva normalidad donde las niñas den por sentado las oportunidades que muchas no tuvimos, donde el límite a su desarrollo lo establezcan ellas mismas y el techo de cristal sea para ellas una de tantas historias de esas que ocurrían en el pasado.

Regresé muy feliz y motivada de este viaje, convencida de que vamos por el camino correcto, de que el cambio es posible y que tenemos muchos incentivos para unir esfuerzos en esta causa.

¿Quieres ser parte de este gran cambio? Mándanos un email a hola@womerang.org 

Norma Cerros es Directora General y fundadora de Womerang.

 

*Dejo aquí el video de esa conversación porque sus palabras son oro molido.

#EqualPayForEqualWork  #StrongerTogether #Womerang #Mentoría #Mentoring

 

“Allium reúne a egresadas de la Universidad de Columbia a conversar sobre retos que han enfrentado en sus carreras” por Adriana Morado

En el marco del Día Internacional de la Mujer, Allium (en colaboración con la Universidad de Columbia) llevó a cabo su evento Cultura de Liderazgo ¿Qué ha cambiado? el pasado 11 de abril. En él, se realizó una mesa de discusión donde Beatriz Leycegui Gardoqui (Ex subsecretaria de Comercio Exterior de la Secretaría de Economía), Liliana Mejía (directora de Relaciones Corporativas de Grupo Bimbo) y Ruth Ornelas (Consultora Senior en temas de seguridad, economía y asuntos internacionales) charlaron entre sí y con el público con el apoyo de Aurora Adame, quien fungió como moderadora.

Dentro de la Torre Mayor en la Ciudad de México se reunieron estas destacadas egresadas de la Universidad de Columbia, quienes compartieron ante el numeroso público sus experiencias laborales. Rápidamente el tema derivó en la situación laboral mexicana y la posición de la mujer en el mercado.

¿Hay diferencias entre la situación laboral entre los géneros?

Las mujeres, independientemente del cargo laboral en que se desempeñen, se enfrentan a muchos problemas que sus compañeros varones no. “Tuve que demostrar muchísimo”, confesó Liliana sobre su desarrollo en el campo laboral. Su experiencia consistió en ascenso constante hasta enfrentarse al techo de cristal. “Cuando llegas al techo de cristal, comienzan las diferencias”. Un estudio de la Organización Internacional del Trabajo  aclara que, conforme las mujeres suben en la escalera laboral, la brecha salarial se ensancha[1].

“A un hombre no se le cuestiona en su posición, a la mujer sí”, comentó Ruth sobre su experiencia de trabajo en el sector público. Dentro de la charla, descubrieron que el trato a las mujeres difiere según la rama y el sector en que se trabaje. “En sector público, el liderazgo femenino no se respeta mucho”, coincidieron. Con el tono fuerte de quien no se doblega con facilidad, Ruth compartió que su experiencia dentro del sector privado fue reveladora, pues prevalecían grupos jerárquicos marcados y un tipo de conservadurismo que no permitía que un hombre y una mujer estuvieran solos en la misma habitación.

Beatriz aligeró la discusión, sus experiencias tuvieron un toque más optimista. Por ejemplo, pudo formar una familia y no sufrió discriminación durante sus embarazos. Su caso es el de muchas mujeres que desean congeniar la idea de tener hijos y una carrera estable.

La charla fue amena y gratificante. Allium hizo un excelente trabajo en reunir a una cantidad considerable de mujeres para compartir sus experiencias y difundir con el público lo que muchos estudios retratan pero pocos cuentan con intimidad: que la situación laboral presenta desventajas en cuanto a crecimiento y desarrollo para las mujeres (todo tipo de mujeres). Esto no implica que la situación esté perdida. Grupos diversos como Allium, con acciones constantes, buscan generar un cambio duradero. En Womerang agradecemos la invitación de Allium a participar en este intercambio y a propiciar estas discusiones que abonan a fortalecer la participación de las mujeres en posiciones de liderazgo en el país.

 

Adriana Morado es practicante en Womerang, actualmente estudia la Licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México.

 

[1]International Labour Organization. “Gender pay gap widens for higher-earning women”. http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_324651/lang–en/index.htm

Descarga la presentación “El acceso de las mujeres a puestos de dirección y la mentoría como herramienta para avanzar en la escalera corporativa”

La semana pasada, Norma Cerros impartió la charla “El acceso de las mujeres a puestos de dirección y la mentoría como herramienta para avanzar en la escalera corporativa” ante abogados de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa en Monterrey,

Pueden descargar la presentación de ese día en el siguiente enlace:

How to use mentoring to climb the corporate ladder.

¡Esperamos que les sea útil esta información!

Premio Mujer Tec 2016

Hace dos años decidí cambiar de carrera, tal vez no por completo, pero sí de una gran manera. Tomó un año para que Womerang se hiciera realidad y ahora estoy empezando a ver el resultado de los esfuerzos que he realizado para cambiar la estructura laboral mexicana tradicional.

Ahora proveemos mentoría a mujeres jóvenes con el potencial y el compromiso de prosperar, así como el entrenamiento para que desarrollen y refuercen sus habilidades interpersonales. Pero, sobre todo, creamos conciencia sobre la equidad de género.

Esa conciencia es necesaria para hacer flexible la estructura laboral y para hacer posible que los seres humanos que tengan responsabilidades de provisión de cuidados puedan realizarse profesionalmente, mientras disfrutan la satisfacción que viene al cuidar de la familia que aman.

Estoy sumamente feliz de recibir el Premio Mujer Tec 2016, un galardón que otorga mi Alma Mater para reconocer el gran trabajo realizado por mujeres que también son exalumnas, que en este caso será otorgado en consideración al trabajo que hemos hecho en Womerang.

Para todos aquellos que no tuvieron oportunidad de seguirnos el miércoles 16 de marzo, pueden ver el evento grabado en el siguiente enlace: http://livestream.com/TecDeMonterrey/premiomujertec2016. También pueden encontrar fotografías en nuestras redes sociales: @Womerang, Facebook.com/womerang.

Gracias, más, por favor.

¿Quieres unir esfuerzos conmigo? Escríbeme a norma@womerang.org.

Norma Cerros es Co-fundadora de Womerang.

Fotografía: Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey

Womerang participa con propuesta para el Plan Estatal de Desarrollo Social de Nuevo León

Esta mañana, Norma Cerros, co-fundadora de Womerang, participó  en el Foro de Consulta: Aportaciones al Plan Estatal de Desarrollo de Nuevo León 2016-2021 y al Programa Estatal para la Igualdad, presentando una propuesta para avanzar en la agenda de equidad de género. A continuación compartimos un extracto de dicha propuesta, que se puede descargar completa desde aquí:

  • A nivel global, las mujeres ganan apenas 77% de lo que ganan los hombres1.
  • En México:
    • Las mujeres perciben casi la mitad de lo que perciben los hombres, aún en los casos en que llevan a cabo trabajo similar.
    • La cantidad de trabajo doméstico no remunerado que realiza la mujer es de 373 minutos al día, casi cuatro horas más que los hombres.
    • En el ámbito corporativo, las mujeres apenas ocupan el 7% de las sillas en los consejos de administración, mientras que tan solo 15% de las empresas cuentan con mujeres en puestos de alta dirección.

La falta de equidad de género es una problemática global con repercusiones económicas, políticas y sociales en todos los ámbitos. Es, además, una barrera al desarrollo humano y una importante fuente de desigualdad en contra de las mujeres, según la Organización de las Naciones Unidas.En su aspecto económico, la inequidad de género está directamente relacionada a la forma en que se aprecia el trabajo pagado y el trabajo no pagado, el sesgo inconsciente y una estructura tradicional que prolonga estereotipos de género.

Cultural e históricamente, al hombre le ha sido delegado el rol de proveedor y a la mujer el encargarse del trabajo doméstico y provisión de cuidados primarios en el hogar y para los hijos. No obstante, la participación cada vez más activa de la mujer en la dinámica económica, ha hecho que mientras que ésta sigue proveyendo de cuidados primarios y trabajo doméstico, ahora también provee parte del ingreso familiar, mientras que el hombre sigue sin involucrarse en las tareas que culturalmente eran exclusivas de la mujer. [1]

“Cuarenta y cinco por ciento de las mujeres en México trabajan fuera del hogar, pero también se espera que ellas se encarguen de las demandas de la familia y sean proveedoras de cuidados, “y las políticas de trabajo no se han adaptado a esta realidad.”[2] Estas fueron las conclusiones de la Organización Catalyst en un estudio realizado sobre el Panorama Corporativo en México en 2014.

Por suparte, el World Economic Forum (WEF) ha reconocido que México está entre los países que tienen una de las brechas de género más amplias, en términos del trabajo remunerado y trabajo no remunerado, señalando que las mujeres perciben casi la mitad de lo que perciben los hombres, aún en los casos en que llevan a cabo trabajo similar, señalando a la expectativa social y a la falta de políticas que fomenten el avance de la mujer en la fuerza laboral, como causa de lo anterior.

Quizás uno de los datos más impactantes que resalta el WEF, es la cantidad de trabajo doméstico no remunerado que realiza la mujer, el cual asciende a 373 minutos al día, casi cuatro horas más que los hombres. Y en el ámbito corporativo la situación no es muy diferente, pues las mujeres apenas ocupan el 7% de las sillas en los consejos de administración, mientras que tan solo 15% de las empresas cuentan con mujeres en puestos de alta dirección. [3]

Estos datos marcan una desigualdad de género con la que las mujeres cargan, mismas que hacen más difícil el que participen exitosamente en otros ámbitos o roles, limitando con esto su autonomía económica.

Es necesario que la distribución de responsabilidades en el hogar sea reestructurada, que los hombres asuman la responsabilidad que originalmente les corresponde en el hogar, participando activamente en las tareas domésticas y en la educación y cuidado de los hijos.

Existen estudios científicos que muestran que los hijos de papás que participan más en su cuidado y educación, no solo son más felices, más saludables y menos propensos a tener problemas de conducta, sino que también es más probable que tengan éxito en la escuela y en sus carreras profesionales. En este mismo sentido, existe evidencia que señala que cuando los papás comparten equitativamente las responsabilidades en el hogar, sus hijas son menos propensas a limitar sus aspiraciones a carreras estereotípicamente femeninas.

 

[1] INSTITUTO NACIONAL DE LAS MUJERES. Desigualdad de género en el trabajo. Septiembre 2008, disponible en: http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/100923.pdf

[2] Catalyst Inc. (Media Announcements) ¿Rompiendo barreras para las mujeres en el México corporativo? (No tan rápido). 2 Catalyst Inc. (Media Announcements) ¿Rompiendo barreras para las mujeres en el México corporativo? (No tan rápido). Disponible en: http://www.catalyst.org/media/rompiendo-barreras-para-las-mujeres-en-el-mexico-corporativo-no-tan-rapido

[3] WORLD ECONOMIC FORUM. Closing the Gender Gap: The Gender Parity Taskforces. Disponible en: http://www3.weforum.org/docs/WEF_Gender_Taskforce_Report_2015.pdf