El mentoring ha sido clave en mi vida: Valeria Guerra

Para mí, el mentoring ha sido clave en mi vida. He tenido dos mentores informales que  me han acompañado a lo largo de mi carrera profesional. Cada vez que doy un paso en mi carrera, acudo a Gabriel, mi maestro de Derecho Constitucional de hace 15 años, y, ahora, mi colega y gran mentor. En él encuentro claridad, luz y esa visión de hacia dónde se puede crecer y aportar más. Mi otra mentora ha sido Tatiana, una mujer valiente y disciplinada que ha logrado mucho. Al aceptar mi último trabajo, le hablé a ella confundida porque no sabía si había hecho bien en tomar dicha responsabilidad por el momento familiar en el que me encontraba. Bastó verla y platicar con ella, para saber que todo se puede cuando se quiere.

Valeria Guerra es Fundadora de Foro Kiik y Directora de la Escuela de Derecho de la Universidad Metropolitana de Monterrey.

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Las mujeres y su condición de trabajo en México: Visión general de la Organización Catalyst.

En julio pasado, Catalyst[1], organización sin fines de lucro y líder en la creación y promoción de espacios de trabajo más inclusivos, recopiló datos e información acerca de factores que afectan positiva y negativamente las condiciones de trabajo de las mujeres en México.

Si bien señala que nuestro país está experimentando un aumento en la clase media (aproximadamente 40% de la población) y un mercado competitivo creciente, hay aspectos que detienen el progreso de México en cuanto a las condiciones de trabajo e inclusión de las mujeres.

Por una parte, en 1981, México ratificó la Convención acerca de la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer de las Naciones Unidas y ha aprobado varias leyes para la igualdad de género, como el artículo 4 que reconoce la igualdad de hombres y mujeres ante la ley. Igualmente, en 2002, la ley mexicana estableció cuotas de género para incluir en el poder político a más mujeres. Según ésta, al menos 30% de las candidaturas deben ser de mujeres. Asimismo, ya existe una Comisión de Igualdad y Género en las Cámaras legislativas, junto con el esfuerzo del Inmujeres que creó el Modelo de Equidad de Género para reconocer las mejores prácticas de las empresas de favorecen el acceso igualitario, así como oportunidades de crecimiento para las mujeres. También, se han creado estancias infantiles para madres trabajadoras, pero sólo el 6% de las madres de niños menores de tres años son atendidas por estos servicios.

Además, la creciente intervención de México en la economía mundial ha puesto sobre la mesa el tema de la participación femenina. Por ejemplo, desde el Tratado de Libre Comercio se ha dado mayor atención a las condiciones de trabajo, a los problemas de género y organizaciones internacionales han puesto sobre la lupa las condiciones de trabajo en las maquiladoras que con frecuencia contratan a mujeres.

Por otra parte, Catalyst (2014) considera que la cultura enfocada en la familia, en los roles de género tradicionales, el paternalismo y, en general, el machismo (como culto a la virilidad) y el menos popular marianismo (culto a la superioridad espiritual femenina que pone primero las necesidades de su marido y familia antes de sí mismas) son factores que limitan la mejora de las condiciones laborales de las mujeres. Por ejemplo, si bien la fortaleza de las empresas mexicanas viene de la sociedad centrada en la familia (por la idea implícita de que sólo se puede confiar en la familia), éstas empresas dan oportunidades laborales a mujeres, pero los puestos administrativos siguen siendo para hombres. Asimismo, las mujeres ejecutivas tienen menos propensión a ser madres y de acuerdo a esta organización (2014) el 49% de estas mujeres son solteras (viudas, divorciadas o nunca casadas). Inclusive, los estudios realizados estiman que el 40% de las mujeres pide permiso a sus esposos, parejas o familiares para salir solas o para gastar dinero. Así, se sigue propagando tanto la marginalización de la mujer en la sociedad, en el liderazgo y la fuerza de trabajo.

Lamentablemente, las leyes mexicanas a favor de la igualdad no siempre se siguen y continúa siendo difícil cambiar la opinión tradicionalista de las personas. Por ejemplo, en una encuesta, se encontró que 40% de los hombres creen que las mujeres deberían trabajar en puestos tradicionales de acuerdo al género, 30% cree que está bien que los hombres ganen más que las mujeres, 22% dijo que ellas no son capaces de tener puestos de liderazgo y 25% que es necesario realizar prueba de embarazo a las candidatas a puestos. Los presidentes corporativos mencionan que la razón para contratar mujeres es aumentar la oferta de talento, mientras que la última es fomentar la responsabilidad social de la compañía.

En cuanto a los hechos, en el año de referencia (2014), sólo se identificaron 7 mujeres CEO de empresas latinoamericanas, pero 15 directoras de multinacionales extranjeras operando en México. Menos de 6% de los asientos en consejo corporativo son de mujeres, 18% tienen puestos de alta dirección, pero en el sector público aumenta este porcentaje con 2 puntos porcentuales más. Gracias a la exclusión de mujeres en puestos clave para el networking o de redes, terminan formando agrupaciones exclusivas como la Asociación Mexicana de Mujeres Ejecutivas (AMME) y la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias. Además, se estima que para que las mujeres alcancen paridad de salarios, éstos deben aumentarse un 17%. Por si fuera poco, a estas condiciones, debe sumársele que, en el día a día, los problemas laborales incluyen el trabajo no pagado, la inseguridad, el abuso, acoso, maltrato, violencia y discriminación.

En conclusión, a pesar de que México sea un mercado competitivo creciente y emergente, tiene grandes limitantes estructurales, sobre todo en el frente sociocultural y político que impiden el crecimiento y desarrollo de las mujeres en el ámbito laboral, que de otra forma, tendría un efecto multiplicador positivo hacia sus familias, comunidades y sociedad en conjunto.

Catalyst (2014). First Step: Mexico Overview. Catalyst. Disponible aquí.

[1] Esta organización tiene el objetivo de expandir las oportunidades para mujeres y negocios, buscando crear espacios de trabajo más inclusivos. Más información: http://catalyst.org

Historias de mentoría: ¿Micro mentoring? por Ernesto Márquez

Hoy inauguramos los lunes de Historias de mentoría. Cada lunes, les compartiremos la experiencia que han tenido diversos profesionistas con la mentoría profesional y personal, al ser protegidos (mentees) o mentores. Agradecemos a quienes colaboran con sus historias y las comparten para el aprendizaje de todos nosotros. 

“Durante mi carrera, he trabajado para compañías que toman la mentoría muy en serio. He tenido mentores asignados, con los que me he reunido regularmente para planear metas. Aunque he sido afortunado de tener esta estructura a mi alrededor, mi experiencia más valiosa vino de una manera muy diferente…

Estaba trabajando en un proyecto muy difícil con equipos en 3 continentes diferentes. El producto en cuestión era complicado funcional y técnicamente. Tenía que convencer a todos de que mi solución era la mejor opción. Para poner las cosas peor, mi propuesta traería muchos cambios a sus productos. Mi audiencia es gente muy capaz, con mucha experiencia y estaban resistiendo cada aspecto de mi propuesta. Y, para ser sincero, yo no estaba encarando la situación de la mejor manera posible.

Fue entonces cuando alguien recomendó que contactara a un director muy experimentado que sabría como lidiar con mi problema. Mi colega arregló el contacto. Tuvimos una llamada telefónica de 30 minutos en la que definimos una meta simple, clara y bien definida. Al terminar la llamada, ya tenía una estrategia para lograr mi meta. Posteriormente, intercambiamos e-mails donde yo reportaba el progreso hacia la meta y recibí más consejos sobre qué hacer. Tenía compromisos muy claros en los cuales trabajar. Al final, cuando cumplí mi objetivo, le di las gracias a mi mentor temporal y cada quien siguió su camino.

En ese entonces, yo no había escuchado el término “micro mentoría”, pero eso fue exactamente lo que hicimos. Mi mentor y yo teníamos una meta de corto plazo y bien definida. Nuestro acuerdo no fue establecer una relación a largo plazo, lo cual hizo más fácil encontrar a alguien experimentado (y muy ocupado). Algo que aprendí es que, a veces, es más fácil encontrar ayuda si se trata de una meta a corto plazo. Pero es importante recordar que no se trata de un “consejo”. De lo que estoy hablando es de un compromiso claro, medible, con parámetros de tiempo bien establecidos y sobre lo que uno reportará progreso.

Algunos ejemplos de micro mentoría son cosas como prepararse para una negociación difícil, planear un proyecto, encarar una situación difícil en tu equipo o con un cliente, o manejar una transición complicada. Establecer claramente la duración y la estrategia de la meta es algo esencial.

Espero que esto les sea de utilidad y… ¡Feliz mentoría!”

Ernesto Márquez es Manager de Desarrollo de Software de Amazon en Vancouver, Canadá.

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Throughout my career, I have worked for companies that take mentoring very seriously. I’ve had mentors assigned to me and we have set goals and met regularly. As fortunate as I’ve been to have such a support system, my most valuable mentoring experience came to me in a very different way…

I was working on a very difficult project involving many teams in 3 different continents. The functionality of the product was complex as so was the technology. I had to convince everyone around me that my solution was the right way to do things in the future. To make things worse, accepting my proposal would bring significant changes to their products. They were very smart and experienced people and they were resisting every single aspect of my proposal. I was in trouble and quite frankly, was not approaching things in the most effective way.

Then someone suggested me to schedule time with a senior director who knew how to deal with my problem. My colleague arranged a 30-minute call with this director. In this call, we worked a very simple, short-term and clear goal: reach agreement on a very specific proposal. At the end of the call, I had a clear strategy that would take me to my goal. After that call, we exchanged a few e-mails where I reported my progress and received advice on what to do next. I had clear commitments and would get in trouble if I ran behind our agreed-upon steps. When I finally got everyone to agree on my proposal, I thanked my temporary mentor and moved on.

At the time, I hadn’t heard about the term “micro mentoring”, but that was exactly what we did. My temporary mentor and I had a short term and clearly stated goal. The agreement was not to get into a long-term mentorship. Therefore, it had been easier to get a busy person’s attention. Something I learned from this experience is that sometimes it’s easier to get help if you ask for a short-term goal. But remember this is not the same as “informal advice”. What I’m talking about has a well-defined timeframe and a clear, measurable objective and commitment that you will work towards and report progress on.

Good examples of micro mentoring are things such as preparing for a tough negotiation or proposal, planning a project, dealing with a difficult situation with your team or client or dealing with a tough transition. A clear timeframe is essential, as well as the desired outcome and how you will get there.

Hope you find this useful and happy mentoring!

Ernesto Márquez is Software Development Manager at Amazon in Vancouver, Canadá.

La mentoría, una relación para compartir y crecer

En el desarrollo de una carrera profesional, de emprendimiento o de desarrollo personal, con frecuencia se habla de “mentoría”, de contar con un mentor o consejero que nos ayude a tomar decisiones clave en nuestro futuro. Pero ¿qué implica esta relación? ¿Quién puede ser un mentor? ¿Quién es un protegido? ¿Cuál es el objetivo de este vínculo?

¿Qué es la mentoría?

El concepto de mentoría es bastante antiguo. En la mitología griega, Méntor, amigo de Odiseo, quedaría a cargo de la educación del hijo de éste y, desde entonces, el concepto de “mentor” haría referencia a un consejero, alguien sabio y experimentado.

En tiempos más actuales, podemos identificar a los padrinos, quienes, aparte de un significado religioso, tienen el objetivo de impulsar a los ahijados, desde el nacimiento, a cambiar de rango o influir positivamente en su educación, compartiendo su conocimiento. Otras redes sociales y de apoyo han tenido esta función también. Un aprendiz, al integrarse a un grupo de expertos puede ir tomando consejos, formando redes y consiguiendo oportunidades para beneficio personal o profesional.

Una relación de mentoría puede ocurrir entre alumno y maestro. ¿Recuerdas ese profesor de matemáticas o de historia que te alentó a mejorar? O tal vez formaste parte del equipo de atletismo de tu universidad, y había alguien que te corregía y te llevaba a dar el máximo en las prácticas. También se puede dar entre pares, es decir, algún colega, quien teniendo experiencia en cierta área te mostró el panorama de posibilidades para que tomaras decisiones más informadas.

¿Quién es un mentor/a? ¿Quién es un protegido/a?

Si bien es común que en un vínculo de mentoría haya un claro “mentor” y un “protegido”, en una buena mentoría se trascienden estos roles. Aunque el primero es el experto y el consejero, también va aprendiendo de su mentee, al estar en contacto con diferentes perspectivas y, algunas veces, diferencias generacionales que le puede aportar ideas frescas.

Con frecuencia se toma al “mentor” como el experto de un área de la que quieras aprender, pero lo cierto es que más que un especialista, debe ser alguien a quien admires y de quien quieras aprender algo. En especial, se trata de alguien que quiera compartir sus experiencias y conocimientos y sepa transmitirlos eficazmente.

Fundamentos de la mentoría

Respeto, Comunicación, Conexión (RCC) son los tres fundamentos de la mentoría. Este vínculo, que va en doble sentido, debe estar fundado en RESPETO mutuo. Un mentor está motivado por su deseo de ayudar, mientras el protegido muestra disposición a aprender. Más que brindar un consejo, un mentor pone a disposición de los demás una manera de pensar diferente, basada en su experiencia personal.

La mentoría sería imposible sin una COMUNICACIÓN efectiva. Es necesario aprender a escuchar (y no únicamente oír) a la otra persona, entender sus necesidades, aspiraciones y objetivos.

Por último, más allá de la comunicación, la mentoría se lleva a cabo para crear una CONEXIÓN. Debes disponer de tus habilidades de empatía para establecer un lazo efectivo con tu mentor o protegido. Conectar con él o ella ayuda a entender esa perspectiva que te ofrece, ponerte en los zapatos de la otra persona y tomar su experiencia como referente. Esta conexión, gradualmente irá integrando al protegido a una red de personas que comparta intereses, objetivos, expertise, cuya retroalimentación resulta muy valiosa a la hora de tomar decisiones en tu vida profesional o personal.

Consejos para encontrar a un@ mentor@

Encontrar un mentor o mentora no es tarea fácil, pero lo que resulta más complicado es, una vez encontrándolos, reunir el coraje y descubrir la estrategia para convertirl@ en tu mentor/a. En mucho se parece a pedir un favor, a pedirle a otro que comparta con nosotros aquello para lo cual ha invertido mucho tiempo, esfuerzo, dedicación e incluso; dinero. Es ponernos en una situación de vulnerabilidad, porque nos enfrentamos a la posibilidad de una respuesta negativa de su parte, un rechazo que duele en el plano emocional y tal vez hasta el físico.

Sin embargo, como casi todo en la vida, es a través de la práctica que se adquiere el know-how. Por eso, aquí les compartimos unos cuantos consejos que nos encontramos en un artículo de la publicación Forbes, sobre cómo encontrar un/a mentor/a, con algunos comentarios de nuestra propia experiencia. Te invitamos a ponerlos en práctica:

  1. Sé entrenable (coachable) y apasionad@.

Demuestra que existen buenos motivos para que la gente espere de ti cosas grandes, que eres una persona comprometida con su trabajo y que tienes la disposición para recibir retroalimentación (así como para darla. Próximamente publicaremos un post acerca de como dar y recibir retroalimentación); para cambiar de dirección y sobre todo, mejorar.

  1. Haz que la gente confíe en ti.

Si trabajas en una organización y tienes la oportunidad de que tus compañer@s de trabajo o superiores, te confíen información, proyectos o responsabilidades importantes, asegúrate de demostrarles que eres una persona confiable. Haz lo correcto y valora apropiadamente estas oportunidades (¡Hey! Queremos que se acuerden de ti en el próximo reto). Piensa en las decisiones que estás tomando y sé consciente acerca del partido o de la postura con la que estás alineando tu actuación y sobre lo que esto puede significar en términos de oportunidades futuras.

Ahora, si estas oportunidades no llegan dentro de tu organización, trata de buscarlas fuera de ella, yendo a alguna conferencia, suscribiéndote a algún 10K en tu ciudad o uniéndote a algún círculo de lectura, por ejemplo. Se trata de establecer lazos con gente con la que compartas gustos en común, independientemente de que se desenvuelvan en ambientes profesionales distintos al tuyo. Deja que te conozcan desde alguno de tus roles y que la impresión que generes en ell@s les sea suficiente para establecer un vínculo y se acuerden de ti cuando requieran del apoyo de una persona con tu expertise.

  1. Tener una diversidad de mentores/as no sólo es posible, sino deseable.

Piensa en tu mentor/a de la manera en que pensarías en tus amig@s. No tod@s los amig@s sirven para lo mismo, ni para toda la vida (tal vez). Tal vez tendrás una amiga a la que siempre recurres cuando estás frente a una nueva oportunidad de trabajo, porque sabes que te impulsa, te incentiva a creer en ti y te recuerda lo grandios@ que eres. Quizás, tengas otro amigo al que sabes que puedes recurrir cuando terminas alguna relación importante, porque sabes que te escuchará empáticamente y con sólo eso, te hará sentir mejor.

Más o menos así funciona con l@s mentores/as. Puedes contar con alguien totalmente circunstancial, como un señor que conocí en Washington, D.C., (que trabaja para Homeland Security y con quien me reuní un par de veces), quien me aconsejó que cuando quisiera que alguien me confiara realmente el “porqué” de algo, hiciera tres veces la misma pregunta “¿Por qué?”. Este consejo ha sido muy útil e ilustrativo, y me ha guiado en grandes decisiones. Sin bautizar la relación, podría decir que recibí mentoría de un experto.

Por otro lado, pensando en mi infancia, recuerdo también a mi maestra Deyanira, quien a lo largo de toda la primaria me incentivó y me apoyó para ser la alumna con el mejor promedio de la región; y qué decir del sinfín de mentores que tuve durante mi estancia en Berkeley Law y en la Federal Trade Commission. Como dicen los gringos “bottomline”, es deseable contar con vari@s mentores/as, a quienes puedas recurrir en distintas etapas de tu vida y que te puedan orientar en diversas áreas de la misma.

  1. Rodéate de buenas personas.

Hace poco alguien me recordó de una frase célebre que leí hace algunos años, es de un tal señor Jim Rohn y originalmente dice: “You are the average of the five people you spend the most time with.”. La traducción literal de esta frase es que somos el promedio de las cinco personas con quienes pasamos la mayor parte de nuestro tiempo. Yo creo que este argumento por sí solo es suficiente para re-pensar la lista de personas con las que decidimos hacerlo.

Hace poco tuve la oportunidad de dar clases a estudiantes de nuevo ingreso de la carrera de derecho en una universidad local y aprendí muchas cosas, sobre la labor tan loable que es la enseñanza, sobre la clase estudiantil en nuestro país y sobre mí. En cierta ocasión, uno de mis alumnos nos confió a la clase en general sobre cómo había logrado vencer su adicción a las drogas y cómo su mejor amigo seguía atrapado en ellas. Yo le pregunté si no le preocupaba volver a caer, teniendo tan cerca la tentación al ver a su amigo todos los días. Él me respondió que no y que la razón por la que veía a su amigo todos los días es porque se sentía muy cómodo estando a su lado, sentía que podía hablar de lo que quisiera, sin pena o temor alguno.

Y mientras que es posible que él logre superar cualquier tentación y mantenerse sobrio, también lo es el hecho de que esa amistad difícilmente lo hará ser una mejor persona. La confesión de este muchacho conlleva una gran realidad: nos sentimos cómodos en ambientes donde no tenemos que probar quiénes somos, donde no nos arriesgamos al fracaso (porque el fracaso duele y te expone, o te expone y duele), pero finalmente también nos convertimos en la suma de lo que vemos.

Una de las maravillas de la mentoría es que puede abrir tu mente a distintos panoramas, escenarios, posibilidades, alternativas, que nunca se te habrían ocurrido, que surgen de la experiencia que estas personas adquirieron a través de mucho tiempo, dedicación, de intentar muchas veces y por fin, lograr estar en el momento y lugar indicados. En cierta forma, la mentoría logra romper el paradigma de que “nadie experimenta en cabeza ajena”.

De ahí que resulte fundamental que nos rodeemos de personas que nos ayuden a destacar nuestras fortalezas y talentos, que nos digan “you look like a million dollars” justo antes de la entrevista de tu vida; personas que puedan servirnos de modelos a seguir; que nos inspiren con su experiencia y trayectoria, que nos reten a dar ese paso, fuera de nuestra zona de confort.

  1. Haz una lista de quién o quiénes te gustaría ser cuando crezcas y encuentra una manera de hacerlas parte de tu vida. No te limites a una sola persona.

Además de rodearte de buenas personas, sirve mucho el hacer esta lista, no importa si crees que no tienes acceso directo a ellas, el solo hecho de que admires lo que han hecho te puede inspirar y mover hacia delante.

  1. Agradece ayudando a otr@s (Pay it forward). Ofrece ayuda a jóvenes y adultos, conviértete en mentor/a de otr@s.

Sea para devolver algo de lo recibido o incluso a fin de impulsarte. Alguna vez leí que la mejor manera de motivarte, es motivando a otros. En lo personal he comprobado que me mueve mucho el mover a más personas, enseñarles los short cuts (atajos) que a mí me ha llevado años descubrir. Es probable que pienses que no tienes mucho que ofrecer, pero te sorprenderá darte cuenta de lo que tu experiencia, guía o consejo puede significar para los demás. Desde cómo vestir y desempeñarte en una entrevista, cómo escribir un correo electrónico, sacarle plática a alguien que recién conociste, hasta cómo aplicar para un posgrado en el extranjero o negociar un aumento de sueldo, por mencionar algunos ejemplos.

  1. Acércate a aquellas personas a quienes admires.

Encontrar un/a buen/a mentor/a puede ser tan importante en tu carrera profesional como encontrar a tu alma gemela. L@s mejores mentores/as son con quienes logras establecer una conexión especial, esa afinidad que se siente casi desde el primer momento en el que platicas con esa persona y que hace que el proceso de mentoría fluya por sí mismo, sin presión de ninguna de las partes.

Una vez leí que la mentoría es como el matrimonio, en el sentido de que nunca debes de mencionar la palabra M, particularmente no en la etapa del cortejo… A veces sucede así, pues hay personas a las que no les gusta que se les solicite directamente el ser mentoras. Ojo, esto no significa que no quieran serlo, pero de alguna manera, el darle ese nombre y apellido, formalidad a la relación, entalla para ellas un compromiso mayor al que gustosamente quisieran comprometerse.

Cuando me acerqué a Cecilia Vega y le pedí que fuera parte del Consejo Asesor de Womerang, me dijo que su agenda estaba completamente llena, pero que le encantaba la causa y -como ante todo lo que le encanta en su vida-, haría un esfuerzo por abrirnos un espacio. Ella es de alguna manera, mentora para Womerang como organización, sin necesidad de solicitarlo expresamente.

El mejor consejo que nos dan mujeres como ella, es el de salir y exponernos, conocer a gente, acercarnos a las personas con quienes logremos percibir esa afinidad y mover la relación hacia adelante cuando veamos una respuesta recíproca.

  1. Abre las puertas a la casualidad (serendipity).

En el lugar o el momento menos pensado, puedes encontrar gente que te inspire o alguien a quien, a su vez, puedas inspirar compartiendo lo que has aprendido en la mentoría. Por ejemplo, en cierta ocasión, Edith Ramírez, (actual presidenta de la Comisión Federal de Comercio en los Estados Unidos y una gran abogada, hija de inmigrantes mexicanos), mientras impartía una conferencia para la Fundación de la Herencia Hispana en Washington D.C., nos compartió que gracias a la “serendipity”, como le llaman a la ocurrencia casual, oportuna o beneficiosa de eventos, fue que ella conoció al Presidente Barack Obama, mientras estudiaba en la Escuela de Derecho de Harvard al coincidir como parte del staff de la revista jurídica de la misma universidad (Harvard Law Review). Más tarde, cuando el entonces candidato estaba organizando su campaña presidencial, invitó a Edith Ramírez a coordinar su campaña política frente a la comunidad latina en California gracias a aquel primer contacto. Esta secuencia de eventos sería la que posteriormente llevaría a Edith a dirigir una de las autoridades más importantes en el mundo en el tema de competencia económica.

A lo que voy es que nunca se sabe en que momento vas a conocer a la persona que te pueda acercar al puesto o conseguir el reto más importante de tu vida. Di sí a nuevas oportunidades y experiencias y conocerás a personas decisivas en tu futuro.

  1. Usa las redes sociales como un medio para mostrar tus intereses y fortalezas.

Muchas veces subestimamos hasta dónde puede viajar un comentario informado o con criterio, o peor, alguna fotografía que nos pueda mostrar en nuestra faceta menos profesional, esto a través de un tweet o estatus de Facebook. Además de ser un gran medio para estar al corriente de lo último que está pasando con tu familia y amig@s, las redes sociales te pueden permitir dar a conocer tu opinión, comentarios o actualizar a tus contactos sobre tu trabajo más reciente.

Por ejemplo, si acudes a algún evento o conferencia del área en la que estás interesad@ o deseas desarrollarte, puedes twittear los comentarios más relevantes de los exponentes, poniendo el hashtag del evento o etiquetando a la institución anfitriona y demás personalidades presentes. Esta tarea, tan simple como se escucha, me consiguió cientos de seguidores alrededor del mundo, expertos en competencia económica, quienes ahora me consideran entre sus pares y recurren a mí cuando leen alguna noticia que involucra a México.

En resumen, un/a mentor/a puede ser muchas cosas a la vez: desde un/a proveedor/a de experiencias e información, guía, maestr@, entrenador/a, conector/a o facilitador/a de contactos, caja de resonancia o altavoz, hasta tu amig@ o consejer@. Un/a mentor/a compartirá contigo desinteresadamente el secreto de cómo consiguió su éxito, de ahí que no sea fácil conseguirlo.

Insisto; no es fácil, pero cada vez hay más información disponible al respecto de cómo contar con el apoyo de uno, o dos, o tres, o los que quieras y afortunadamente, cada vez la gente tiene mayor disposición al difundir sus propios secretos de éxito. En Womerang, estamos seguras de que contar con un mentor o mentora es determinante en el éxito tanto profesional como personal.

Post basado en Marcus, B. (6 de enero de 2014). “Advice From Top Women Leaders About Finding a Mentor”. Forbes. Disponible aquí.

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