“Destellos” por Efrén Ordóñez

“Escribe muy bien, joven”, eso fue todo. Recién cumplidos los veinte años apenas podía vislumbrar el rumbo. Es decir, había esbozado una idea: de una u otra forma terminaría en la industria cinematográfica, en Monterrey, la Ciudad de México o en el extranjero; sin embargo, el camino se escondía detrás de una cortina de inexperiencia. Por aquel entonces, en mi primer semestre de carrera, una maestra hizo ese comentario (uno bastó) para de a poco comenzar a enfilar a un objetivo diferente.

El camino que seguimos necesita de guías —como aquella maestra—, luces o destellos para esclarecer el rumbo. Desafortunadamente, algunos son fugaces y es responsabilidad nuestra abrir los ojos para atraparlas y entrever el camino.

Luego de las palabras de la maestra, que no fue la primera mentora fugaz, aparecieron más. Otro maestro por primera vez, antes de haber siquiera escrito algo completo, me dijo que debería considerarme escritor. Si bien su comentario fue una manera de alentarme —así lo entendí— y todavía le huyo a la palabra, la frase sigue reapareciendo como uno de los impulsores grabados en la memoria. Al poco tiempo, un amigo se encargó de iniciarme en la literatura y despertó el interés en otro tipo de escritura. Luego de leer uno de mis primeros cuentos (o el primero, puede ser) me pidió seguir, dejarlo todo (aquí exageró) y escribir. Solo escribir.

Tres comentarios emitidos quizá sin conocimiento de causa, pero vitales para marcar el rumbo. Una vez encarrilado siguieron —siguen— apareciendo destellos que me corrigieron, modificaron o enderezaron.

A partir de ahí, mi vida ha estado repleta de estos guías fugaces que sin saberlo me han orientado. Amigos (éstos no como fulgores, sino presentes a través de los años) o pasajeros inconscientes de la influencia de sus comentarios. A veces pasan tan rápido que es necesario asirse con fuerza, absorber todas las enseñanzas y luego soltarse para buscar al siguiente. Uno tras otro, en diferentes áreas y situaciones, uno tras otro, asirse y soltarse, volver a engancharse y lo mismo ad infinitum.

No importa el tiempo, es necesario saber elegirlos.

Sin embargo, lo ideal sería alternar a los mentores fugaces con otros de largo aliento, personas que durante una relación “hombro con hombro” —recíprocas— arrojen algo de luz sobre los tramos más importantes del camino. Al menos yo sigo en una constante búsqueda de estos maestros.

Encuentro maestros en figuras con más experiencia pero también en la relación con mis alumnos y en el roce diario, con personas que nunca imaginarían haber dejado una enseñanza. Así, como ellos, como cualquiera, todos somos mentores fugaces y en la corriente de voces que en el día a día aparecen y desaparecen.

Mi vida se ha movido y avanza gracias a esos destellos y a los faros que incluso con la niebla más cerrada siguen dispuestos a marcar los diferentes caminos.

Efrén Ordóñez es escritor, guionista y traductor. Co-fundador de Courier12.

Busca y rodéate de gente interesante. Recuerda que eres el promedio de las 5 personas con las que más compartes el tiempo: Néstor Leal

Un maestro no puede existir sin un alumno. Elige algo que desconozcas y quieras aprender. Cualquier persona puede ser tu maestro. Busca a quien tenga esos conocimientos que deseas y acércate. En ese momento, has creado una relación de mentoría. Durante mi vida, he tenido múltiples mentores en diferentes campos, como ingeniería, salud, biología, espiritualidad, negocios y hasta hobbies particulares. Todos ellos me han hecho crecer y han permitido redondear mis puntos de vista para tomar decisiones más objetivas. Siempre hay algo nuevo que aprender.

Compartir mis conocimientos me trae felicidad, con ello entrego una parte de mí y permito que otros crezcan. Es mi legado de vida. En esta etapa de mi vida, mi pasión es educar sobre salud, espiritualidad y un estilo de vida que te permitirá tener la bases de energía física y claridad mental para desarrollarte en todos los campos personales y profesionales que desees. Mi sueño es que todos hagamos de este planeta un lugar ejemplar de vida.

Soy ingeniero EXATEC, pertenezco a Mensa Internacional, capítulo Mensa México y he sido entrepreneur de diversos negocios de tecnología, alimentos y salud. En la actualidad practico como coach de estilo de vida holística y educo en temas de salud, en los cuales mi gran mentor ha sido Paul Chek.

Busca y rodéate de gente interesante. Recuerda que eres el promedio de las 5 personas con las que más compartes el tiempo. Cuestiona todo y siempre mantén tu curiosidad despierta.

Néstor A. Leal, Entrepreneur. Fundador de Epic Origin