“La espera y la recompensa” por Karla Leal

Hay eventos durante la vida de una persona que marcan el antes y el después de un ciclo. Decisiones que se toman conscientemente o situaciones inesperadas que cambian nuestra mentalidad y nuestra forma de percibir el mundo. Lo que antes del evento nos parecía descabellado, toma sentido. Ahora es factible y hasta necesario realizarlo.

Dos eventos como los mencionados han cambiado mi percepción del mundo y de la vida, el primero fue el nacimiento de mi hijo, el segundo fue el momento en que decidí alterar un poco mis objetivos profesionales para darle más tiempo a él.

Sinceramente, fue difícil tomar esa decisión, ya que estaba programada y me había preparado mucho para competir en el campo laboral. Sin embargo, después de haber dejado un trabajo muy demandante y haber compartido más tiempo con mi niño, me di cuenta de que valía la pena dejar de lado mis antiguas percepciones y dedicar más tiempo a lo que realmente me hace feliz.

La vida laboral ya es difícil por sí misma, pero al agregar hijos, la ecuación se vuelve realmente complicada, muchas veces hasta insostenible. Por ello, muchas mujeres deciden dedicar sus vidas solamente al hogar, lo cual es totalmente válido, respetable y después de que yo lo hice unos meses, admiro a esas mujeres más que nunca.

Nunca fui una persona muy creyente de las coincidencias, la suerte o las intervenciones divinas. Siempre he creído que la suerte se la crea uno mismo con sus acciones y que el destino se forma con las propias decisiones de vida. Definitivamente, sigo creyendo que nosotros formamos nuestro destino, pero después de algunas experiencias a lo largo del presente año, sostengo ahora que existe una voz interior, intuición o un Dios, como cada quien decida llamarlo, al cual debemos escuchar. Debemos hacer caso a nuestra experiencia y nuestra sensibilidad para tomar decisiones correctas.

Cuando dejé el trabajo anterior, tenía muchas dudas. No estaba segura de qué era lo que quería o necesitaba. Llegó un momento en el que me ofrecieron un trabajo muy similar al que tenía y eso me movió el piso, el problema era que ese nuevo trabajo no se adecuaba a las necesidades de vida que me había propuesto, sobre todo para poder continuar de manera positiva mi faceta de mamá. Yo necesitaba tiempo para dedicarle a mi familia y esta nueva propuesta laboral no cumplía con los requisitos. Sin embargo, era tan tentadora que estuve a punto de aceptar. Fue en ese momento en el que caí en cuenta de que muchas veces no queremos escuchar nuestra voz interior. En mi caso, esa voz no fue sutil, a mí me estaba gritando fuertemente que no aceptara esa nueva propuesta laboral, me decía que había algo mejor ahí afuera, que tuviera paciencia y esperara.

Lo que sucede es que tenemos paradigmas, queremos obtener todo rápidamente y desafortunadamente no sabemos qué nos hace felices, ni qué necesitamos realmente, por eso tomamos decisiones incorrectas. No nos escuchamos, pero irónicamente, sí escuchamos a los demás y dejamos que sus opiniones influyan. Vivimos en un mundo en que las cosas que se dan rápido, fácil e instantáneamente son más preciadas que los valores, la paciencia y la visión a largo plazo.

Muchas veces, la voz interior que menciono viene acompañada de señales muy claras que te encaminan. En la misma semana en que estaba en el dilema laboral, una persona cercana me recomendó acercarme a une mentora de Womerang. Este encuentro fue totalmente casual e inesperado, pero puedo decir que fue determinante sobre la decisión que tomé. Definitivamente, conocer a alguien que tiene una visión más amplia de las cosas, que está preparado para aconsejarte, y sobre todo, que cuenta con una serie de vivencias similares a las tuyas, puede ser el trampolín que necesitas para tomar decisiones acertadas. Yo ya escuchaba mi propia voz interior diciendo que esperara, pero haber tenido un acercamiento con una mentora me esclareció las cosas.

Después de unos pocos meses en los que me dediqué a mi familia y uno que otro asunto laboral personal, llegó la esperada propuesta que venía imaginando. Ahora, me siento en equilibrio y tengo la oportunidad de enfocarme en dos facetas, la profesional y la personal de forma efectiva.

Hay muchas personas que se sienten infelices en sus trabajos, pero no se atreven siquiera a pensar en dejarlos. El miedo paraliza la toma de decisiones. Ellas saben perfectamente que no deben estar en ese lugar, que no los complementa o no va de acuerdo con sus valores, pero no se escuchan. Como dice la frase “más vale bueno conocido, que malo por conocer”. Sin embargo, no nos damos cuenta que esa frase nos cierra muchas puertas.

Hay una teoría que he desarrollado a lo largo de mi vida laboral, cuando estás en un lugar donde no te sientes totalmente cómodo o valorado, no hay precio que pueda pagarlo. Te pueden dar aumentos, pueden hasta promoverte y nunca vas a estar totalmente feliz. Cada aumento va a ser una sensación de comodidad temporal que durará poco tiempo y te verás deseando más cada vez. Todo esto es porque el dinero no puede comprar lo intangible como, por ejemplo, los valores e inconscientemente se siente que el pago nunca es suficiente, es básicamente poner en venta algo que no se paga con nada. Por el contrario, cuando te encuentras equilibrando tu vida, valorada, escuchada y tomada en cuenta como persona, estar pensando todo el tiempo en dinero pasa a segundo plano. Por supuesto que a todos nos gustaría tener más cosas y superarnos, pero el hambre de dinero, se compensa con la plenitud de sentirse persona dentro de una empresa. Lo cierto es que el dinero y la prosperidad fluyen cuando estás feliz y cómodo.

Vivimos en un país en el cual se enseña desde pequeño que el trabajo arduo es el que crea el progreso personal. Para muchas personas no eres nadie si no te superaste profesionalmente a la luz de sus parámetros. Nos hacen creer que debemos escalar peldaños sin importar cómo o quiénes estén debajo. Nada más alejado de la realidad, porque no hay algo que te haga más infeliz que ver cómo vas dejando de lado tu vida, familia, ideales personales y cosas realmente importantes por dinero, por lograr un estatus laboral o por impresionar a los demás.

Definitivamente, las empresas son lo que son por las personas que la conforman. Cuando la empresa no se preocupa por su recurso humano, termina perdiendo talentos y quedándose con personal que, tarde o temprano, demuestra no valer la pena y no es que las personas no valgan la pena por sí mismas, sino que los seres humanos al no sentirse valorados o respetados, suelen mostrar su parte más negativa.

Es muy importante escucharnos a nosotros mismos y, para esto, hay que conocernos, saber qué nos gusta, nos disgusta y hasta dónde estamos dispuestos a sacrificar para tener lo que queremos. Hay que hacer pequeños altos en nuestro día a día, para poder replantear nuestros objetivos, si es que éstos no nos están ayudando a crecer como personas.

Es fundamental también acercarnos a personas que puedan apoyarnos a descubrir el mejor camino y definitivamente estar atentos a todas las señales que se presentan al momento de tomar decisiones. Nosotros mismos tenemos el conocimiento en nuestro interior, sólo hay que aprender a encaminarlo.

Karla Leal es abogada de profesión, mamá por vocación, apasionada en todo lo que hace, amante de la música y admiradora de Milán Kundera.

Las compañías drenan la ambición de las mujeres después de sólo 2 años por Orit Gadiesh y Julie Coffman

Ilustración por Kenneth Andersson

Bain & Company lanzó recientemente un estudio en el que preguntaba a más de mil hombres y mujeres (combinados) en compañías de Estados Unidos 2 preguntas:

¿Aspiras a la alta administración dentro de una compañía grande?

¿Confías en que puedes llegar a la alta administración?

Las mujeres con dos años o menos de experiencia laboral sobrepasaron ligeramente a los hombres en ambición. Sin embargo, para las mujeres que tenían más de dos años en el puesto, la aspiración y confianza cayó un 60 y 50%, respectivamente. Estos descensos fueron independientes del matrimonio y del estatus de maternidad, y en comparación con los pequeños cambios para los hombres, quienes experimentaron sólo un descenso de 10% en confianza.

Cuando hicimos las mismas preguntas a ejecutivos senior, el porcentaje se elevó para ambos géneros, pero las mujeres nunca volvieron a ganar el nivel de aspiración que tenían los recién llegado. Además, el porcentaje de administradores hombres con la confianza de llegar a los puestos más altos es casi el doble del porcentaje de mujeres.

Why Women Report a Drop in Confidence About Work Opportunities. (HBR)
Why Women Report a Drop in Confidence About Work Opportunities. (HBR)

¿Por qué no continúan las expectativas? Para empezar, la mayoría de los líderes reconocidos en un boletín corporativo o una reunión fuera de la oficina tiende a consistir en hombres aclamados por desvelarse todas las noches o en formar redes en el juego de golf para tener la gran cuenta. Si el reconocimiento corporativo y las recompensas se enfocan en esas conductas, las mujeres se sienten menos capaces, menos motivadas para intentar llegar a la cima.

Una mujer relató un retiro reciente en su empresa: “Observar a hombres blancos de edad media seguir a hombres blancos de edad media contar sus historias de guerra de sacrificar todo hasta cerrar el trato fue desmoralizante. Sólo seguí hundiéndome en mi silla y pensando que nunca podría llegar a los rangos más altos si era lo que me tomaría.”

Esta cultura es reflejada en las respuestas a un segundo set de preguntas:

¿Te ves a ti mismo encajando en los estereotipos de éxito dentro de la compañía?

¿Tus supervisores han sido de apoyo en tus aspiraciones profesionales?

Los nuevos trabajadores de ambos géneros tenían respuestas similares, pero entre más experiencia contestaban diferente. La confianza de ls mujeres que empataba el ideal corporativo bajó 15 puntos y la de los hombres sólo 9 puntos. La impresión de la mujer de que sus supervisores apoyaban sus metas profesionales fue de 20 puntos menos, la de los hombres sólo 3 puntos abajo. 

For Women, Aspiration and Confidence Erode in Mid-Career (HBR.org)
For Women, Aspiration and Confidence Erode in Mid-Career (HBR.org)

Algunas mujeres nos dijeron que sus supervisores directos no sabían sus aspiraciones profesionales o qué decir o hacer para apoyarlas. Otros reportaron retroalimentación como “No estás hecha para esto” o “no lo deseas realmente”. 

Lo que no está sucediendo son discusiones de metas, estrategias profesionales, satisfacción laboral, trayectoria general y, específicamente, el dar estímulo real, todo en una cultura de negocios que raramente celebra los roles modelo de la mujer. Mientras cada persona esforzada e insegura necesita aliento, la investigación claramente demuestra que, por las diferencias de género, los hombres lo consiguen con más frecuencia que las mujeres. Un estudio por el Centro de Innovación de Talento demostró que dos tercios de managers hombres se resisten a aconsejar a mujeres más inexpertas; si esas conversaciones no tienen lugar, la afirmación que se necesita simplemente no puede suceder.

Ésta es una gran oportunidad perdida, porque la afirmación positiva crea grandes beneficios. Hombres y mujeres quieren trabajar en organizaciones que reconocen el talento en todas variedades, demuestran las encuestas. Tener empleados comprometidos asegura mejores resultados de negocio y clientes más leales.

Traducción de: Gadiesh, O., y Coffman, J. (2015, mayo 18). “Companies Drain Women’s Ambition After Only 2 Years”. Harvard Business Review. Disponible aquí.

Dejen de decirle a las mujeres que sean más seguras

Ver a una mujer que participa en las juntas de trabajo, que muestra confianza de sí misma y que logra resultados, sabotea la estructura y la forma de pensar de muchos. Esto explica en cierta medida por qué tantas mujeres parecen no tener confianza en sí mismas.

Gran parte de los artículos se enfocan en la supuesta falta de seguridad de las mujeres, reforzando el viejo hábito de culparlas e insistir que ellas son las que deben adaptarse al entrar al mundo masculino de trabajo. ¿Qué implica esta adaptación? A veces, que las mujeres terminan haciendo el “trabajo del hogar en la oficina” (office housework): ella es la que prepara el café, los eventos sociales u organiza la comida para las reuniones. Así que no se trata de adaptación solamente, sino de formar lugares de trabajo realmente inclusivos, donde ambos géneros estén a la par.

También se nos dice que en el ámbito laboral es importante la competencia tanto como la seguridad, pero que no olvidemos “no ser fuertes” porque las mujeres fuertes no son atractivas todo el tiempo. En lugar de tratar a las mujeres como si necesitaran un curso de “Fundamentos de seguridad y confianza”, es necesario poner sobre la mesa el tema de: por qué las mujeres tienen que cumplir constantemente con estándares más altos que los hombres.

Típicamente las mujeres son contratadas por experiencia, mientras los hombres por potencial. Los hombres normalmente sobreestiman sus habilidades, mientras que las mujeres no. Podría ser esta la razón de que ellos demuestren confianza absoluta, mientras las mujeres no. Hay por lo tanto mucho trabajo qué hacer para cerrar la brecha y tener un piso más parejo para ambos géneros.

Post basado en Yanek, C. (8 de diciembre 2014). “Stop Telling Women to Be More Confident”. Catalyst Blog. Disponible en: http://www.catalyst.org/blog/catalyzing/stop-telling-women-be-more-confident