“Autoestima y auto-concepto: un taller de muchas emociones” por Mara Quintanilla

Hace unas semanas nos reunimos algunas Womerangs para participar en un taller de autoestima y auto-concepto. Empezamos, como cualquier taller, con las presentaciones, pero Martha Sánchez, la psicóloga que impartió el taller, nos pidió algo bastante peculiar: nos dijo que nos presentáramos con los cinco sentidos. Es decir, que dijéramos algo que nos gusta ver, oler, saborear, escuchar y tocar. Un tanto destanteadas, seguimos sus instrucciones. El resultado fue una interesante mezcla de sensaciones: nos gusta el olor a tierra mojada, los perfumes, nos gusta ver paisajes, escuchar música, ver series, los postres, los tamarindos, etc. De esta forma, conocimos un poco más la personalidad de cada una de nosotras en tan solo unos minutos.

Después de esta introducción peculiar, Martha nos contó más sobre la autoestima. Si la memoria no me falla, nos dijo que tiene que ver con tres actitudes básicas: congruencia, aceptación positiva incondicional y empatía. La verdad es que he olvidado ya de qué van exactamente cada uno de estos conceptos, pero recuerdo muy bien las actividades que hicimos.

Para entender el concepto de empatía hicimos una dinámica. Formamos un círculo, nos quitamos un zapato y lo pusimos al centro. Después, cada una de nosotras debía tomar, al azar, el zapato de alguien más y ponérselo. Luego, Martha nos pidió que diéramos algunos pasos con el zapato de la otra. Fue extraño, sin duda, en ese momento pensaba: “¿qué zapato elijo que se vea de mi tamaño pero sin que se vea que lo pensé mucho?”. El objetivo era reflexionar sobre el verdadero significado de empatía. Normalmente, no terminamos de entender el término, nos acercamos a otros o decimos, de dientes para afuera, que entendemos su sufrimiento, pero la empatía requiere ponerse por completo en el lugar del otro. Con este ejercicio nos pusimos, literalmente, en el zapato de la otra, aunque fuera por algunos minutos.

Otro aspecto que no olvido es que Martha nos habló sobre la importancia de saber escuchar. Esto también tiene que ver con el concepto de empatía. Para poder entender la situación de otra persona, tenemos que escucharla. Muchas veces, mientras platicamos con alguien que nos cuenta sobre un problema, respondemos con una anécdota similar, creyendo que esto es una forma de empatía. Pero hay ocasiones en que las personas sólo quieren ser escuchadas, sin que las juzguemos o les demos una respuesta a sus problemas. Escuchar sin poner condiciones, sin dar nuestra opinión es validar lo que la otra persona siente.

Con esta idea de validación en mente pasamos a otra actividad. Cada una recibiría una pregunta y tenía que contarnos una experiencia personal relacionada con el tema. El chiste era escuchar por completo lo que la otra decía, poniendo toda nuestra atención en ello. Posteriormente, una de nosotras tendría que repetir lo contado y de esta forma validar su experiencia.

Me acuerdo que mi pregunta decía algo así: “¿en qué momento has sentido que has podido expresarte plenamente?” No supe qué decir porque soy una persona tímida y casi nunca me siento con la libertad de expresar todo lo que pienso. Generalmente, me reservo mis comentarios por temor a equivocarme o a decir de más. Terminé diciéndoles eso mismo, que me da miedo expresarme y funcionó. Al menos en este grupo me sentí escuchada, que de verdad podía decir lo que quisiera y no me iban a juzgar.

Lo que me llevé del taller fue la tarea de escuchar más atentamente, de validar a las personas que hablan conmigo, de ser verdaderamente empática. Y, tal vez, también un poquito más de seguridad para hacerme escuchar.

Mara Quintanilla es mentee Womerang y está a punto de graduarse de la licenciatura en Letras Hispánicas.

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“Automotive Summit 2015: viviendo a través de experiencias” por Gloria Corvera Ayón

El pasado 24 de septiembre tuve la oportunidad de vivir una experiencia increíble al lado de mi mentor, el Ingeniero Óscar Albín, presidente de la Industria Nacional de Autopartes. Si bien no es un secreto, una de mis pasiones, el principal motor y propulsor de mis mayores anhelos y aspiraciones, posa bajo los reflectores del sector automotriz. Durante el proceso de mentoría Womerang, del cual he sido partícipe durante los últimos meses, mis aspiraciones y proyectos se han empoderado, con la seguridad de mantenerme firme y seguir adelante.

Como un sueño sin cesar, así recibí mi día en la ciudad que no suele descansar. La capital, Ciudad de México, donde las promesas dejan de ser pasajeras, albergando a un millar de los más profundos anhelos, la cual recibe a los más grandes soñadores de todos los tiempos. Una emisión más de uno de los principales eventos con mayor ímpetu de la industria automotriz: “Automotive Summit 2015”. Hotel Sheraton María Isabel, yo estaba ahí para presenciarlo. Grandes líderes empresariales y políticos influyentes de la industria automotriz mexicana reunidos en un mismo lugar. Quienes nos deleitarían compartiendo temas de gran impacto e interés para la industria, abordando su área de expertise. Mas no sólo disfruté de los foros y debates, también tuve la oportunidad de tener una cercanía face to face con los expertos, establecer una conversación amigable y de gran valor. Sin dejar de lado el trato tan acogedor y carismático, que recibí desde que atravesé el marco del vestíbulo. Tal como menciono en la apertura de mi presente relato (imposible dejar de mencionarlo): ¡una experiencia increíble!

Del evento, grandes debates y foros capturaron mi atención. Conocer y analizar la industria automotriz desde distintos ángulos y perspectivas, fue como tomar cristales de distintas gamas. Siendo cierto que el mundo es según el color del cristal con el que se mira, cuyo tinte se obtiene de nuestras experiencias transcurridas. Mi experiencia fue tan basta como hacer pasar un haz de luz a través de un cristal, tal cual demostró, en efecto, el gran Newton. Al atravesar por un prisma un as de luz blanca, probó que, en realidad, la luz blanca se hallaba constituida por una combinación de todos los colores del arcoíris. Fue en ese momento que empecé a construir. Mi mayor aprendizaje fue descubrir la interrelación que mantiene la industria con los distintos sectores sociales, locales, gubernamentales, privados y políticos. Observar el impacto e importancia de los grandes pilares que mantienen a flote la economía industrial y las distintas formas en las que se puede influenciar y abordar a otros sectores.

Fue enriquecedor, tanto profesional como personalmente. No sólo el aprendizaje directo, sino las moralejas y nuevas herramientas que hoy implemento en mi vida, las cuales fortalecen y soportan mi preparación, promoviendo la construcción de mi camino hacia el éxito, hacia mis mayores anhelos. Deseos que hoy dejan de estar suspendidos, materializándose como proyectos tangibles y metas medibles. Es gracias a experiencias trascendentes, como la que hoy me alegra compartir, que aprendemos y crecemos. Nos volvemos más seguros y capaces de salir adelante, de creer que podemos, de luchar por ello, pues bien dijo Antoine de Saint Exupéry que “un hombre se descubre cuando se mide con un obstáculo”. Si no nos retamos, no sabremos de lo que somos capaces de hacer. Y, si se me permite citar una vez más, José Martí lo deja claro: “La grandeza de un hombre no se mide por el terreno que ocupan sus pies, sino por el horizonte que descubren sus ojos”.

Finalmente, agradezco a mi mentor, mi coachel Ingeniero Albín, la oportunidad de ser parte de esta gran experiencia, por su tiempo, experiencia y consejos, mi admiración y respeto no sólo por su gran trayectoria, sino por su compromiso con la sociedad, con gran responsabilidad, adoptando algo como suyo, tan real, que me motiva a querer hacer eso mismo por alguien más. Tan puro, tan honesto, tangible y verdadero. Convertirme en el propulsor de alguien más que espera con ansias extender sus grandes alas y poder volar. Porque son ellos, no simple soñadores, sino grandes constructores, que se atreven a dejar todos sus miedos atrás. Guerreros incansables, valientes y honorables, quienes lucharán por lo que muchos suelen dudar, sin temor ni limitantes, vuelven sus sueños realidad. Agradezco también a Womerang por impulsar este gran proyecto y hacerlo realidad.

Gloria Corvera Ayón es mentee Womerang, estudiante de Ingeniería Mecatrónica, le apasiona la ciencia e innovación, tanto como la poesía y las tardes de lluvia. 

“Womenomics: una política de Japón que lleva a la reflexión en México” por Rosa Cárdenas

El 11 de marzo de 2011, Japón enfrentó uno de los momentos más críticos de su historia reciente. El tsunami y terremoto que azotó al país, causando los mayores estragos en la prefectura de Tohoku, al nororiente de la nación insular, llevaría a la considerada tercera potencia del mundo a repensar cómo superar la profunda crisis que la tragedia dejó a su paso.

Fue en ese contexto que el Primer Ministro Shinzo Abe anunció una estrategia de crecimiento y recuperación económica que fue bautizada como “Abenomics”, y que incluye las “tres flechas” o grandes áreas en las que el gobierno se compromete a trabajar en pro de la recuperación.

La primera de estas flechas se basa en un estímulo fiscal masivo. La segunda se refiere a una flexibilización monetaria del Banco de Japón, y la tercera, a reformas estructurales que impulsen la competitividad del país.

La tercera flecha ha dado cabida a la política de “womenomics”, la apuesta del gobierno japonés para que “las mujeres brillen”, tal como lo citó el Primer Ministro en la Asamblea Anual de las Naciones Unidas en septiembre de 2013. Fue en esa importante plataforma internacional que se anunció la relevancia que daría la nación nipona al empoderamiento y participación de la mujer en la sociedad, catalogándolo también como “un asunto de la mayor urgencia”.

El término “womenomics” fue acuñado por primera vez en 1999 por Kathy Matsui, actual vicepresidenta de Goldman Sachs en Japón. La premisa básica de esta propuesta consiste en que la inclusión de la mujer en el mercado laboral impactaría de manera positiva y en una escala evidente el crecimiento del Producto Interno Bruto del país.

La actual política del gobierno japonés, que también recibe el nombre de “womemonics”, ha sido inspirada en la perspectiva de Matsui. Para 2020, se espera que el 30 por ciento de las posiciones directivas estén ocupadas por mujeres, así como la eliminación de las listas de espera en los lugares de cuidado de los niños, para que así las trabajadoras puedan mantener sus empleos después de ser madres.

El hecho de que se establezca como meta el año 2020 coincide con el interés del país de consolidarse económicamente en el contexto de la celebración de los Juegos Olímpicos, cuya sede en esa edición será Tokio.

Dentro de los escenarios que Japón ha usado para reiterar en el plano nacional e internacional su interés en “womenomics”, está la realización anual de la conferencia World Assembly for Women (WAW), que convoca a líderes de todo el mundo.

En agosto de 2015, se celebró la segunda edición de este evento en Tokio. El gobierno japonés invitó también a organizaciones y entidades de diversos países a unirse a esta iniciativa, organizando eventos paralelos que permitan dar difusión a su política y crear un espacio de debate en cuanto a temas de género.

México así lo hizo. La Asociación Mexicana de Exbecarios de Japón (AMEJ) coordinó el pasado 24 de septiembre un evento paralelo a WAW  llamado “Perspectivas de Mujeres Líderes”, y en el que participaron panelistas de diversas áreas para plantear su posición y experiencia en cuanto a la inclusión de la mujer en México.

Es precisamente a través de escenarios de intercambio como éstos que la política de Japón, aparentemente tan distante, se convierte en un tema afín, que nos lleva a reflexionar, a indagar más y aportar a la realidad que está en nuestras manos cambiar.

Rosa Cárdenas es miembro de la Mesa Directiva de la Asociación Mexicana de Ex Becarios de Japón, AMEJ.

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