Womerang encabezará Comité de Equidad de Género de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa, por Norma Cerros

Como parte de la construcción de una red de alianzas que nos permita ampliar el impacto de nuestras acciones en Womerang, nos hemos unido a algunas iniciativas afines. Les quiero platicar que una de ellas, la Asociación Nacional de Abogados de Empresa (ANADE), me ha invitado a dirigir su Comité de Equidad de Género en su capítulo Monterrey.

Desde esta plataforma buscaremos abrir un espacio para la conversación honesta sobre los distintos problemas que enfrenta la mujer que decide desarrollar su carrera profesional y forjar su camino hacia la cima de la escalera corporativa.

Sobre todo, nos enfocaremos en que la conversación avance al siguiente paso, que es, precisamente, el discutir la problemática que surge a partir de que la mujer profesional se convierte en madre y decide desempeñar su rol de profesional, de ama de casa y de mamá al mismo tiempo.

No se habla mucho de esta problemática y es raro encontrar esfuerzos materiales que faciliten esta ardua faena. Año con año, muchas mujeres se ven forzadas a abandonar una carrera ascendente debido a que no existen estructuras de acompañamiento que le permitan conjugar sus roles. No encuentran flexibilidad en la oficina, ni apoyo de parte de sus parejas, tampoco acceso a un sistema de cuidado de sus hijos a un precio o circunstancias propicias.

Aquellas que si lo logran, se ven forzadas a cumplir lo que, recientemente, la Suprema Corte ha reconocido como la ‘doble jornada’. Experimentan el escrutinio de sus pares y superiores (generalmente hombres) cuando piden el permiso anual para acudir al festival de los hijos y viven con la culpa de no poder estar más presentes en su vida. Sobreviven con cinco o seis horas de descanso al día y “homeless” ha sido su peinado favorito, el único que les permite su agenda. Durante generaciones, la sociedad ha visto esta realidad como “normal”, pero no quiere decir que no se sufra y menos que sea algo justo.

Esta iniciativa representa para Womerang una gran oportunidad de generar la conversación y hacer patente la urgencia de empezar a trabajar en la implementación de posibles soluciones.

La primera acción concreta en pro de lo anterior será llevar a cabo pláticas mensuales o Brown bags, donde estaremos invitando a expertos a que nos compartan sus conocimientos al respecto de la problemática que nos ocupa:

  • la falta de equidad de género dentro del espacio laboral
  • la existencia de los llamados techos de cristal y lo que podemos hacer las mujeres para romperlos
  • los estereotipos y roles de género (descriptivos y prescriptivos) que nos ha impuesto la sociedad y cómo obstaculizan el desarrollo de la mujer
  • y, muy de la mano con este último tema, el prejuicio inconsciente o unconscious bias.

Entre las posibles soluciones que han sido probadas con eficacia en diferentes latitudes la flexibilidad en la estructura laboral y la creación de programas de mentoring y sponsoring son nuestras mejores cartas, por lo que seguiremos realizando acciones concretas en estos temas.

Buscamos el empoderamiento integral de la mujer, ese que involucre no solo el aspecto técnico o de expertise, sino también el personal y de habilidades sociales.  Más allá del reconocimiento y el lugar que nos merecemos como género, paso previo e indispensable, queremos la transformación de la estructura laboral en una realidad que nos permita aspirar a una definición asequible de balance entre vida personal y profesional. Balance que añoramos (y necesitamos) que esté disponible para hombres y mujeres.

Agradezco a Juan Pablo Lemmen-Meyer Valero, presidente de la ANADE, capítulo Monterrey, su confianza para encomendarnos la tarea de dirigir el Comité de Equidad de Género. Esperamos juntos lograr resultados maravillosos.

 

¿Quieres unir esfuerzos con la causa Womerang? Escríbeme a norma@womerang.org

Norma Cerros es Co-fundadora de Womerang.

“El poder es nuestro; nadie nos lo puede otorgar” por Astrid de León Rodríguez

 

Con un clima nostálgico, un sabor a café y con el cuerpo dando los últimos estirones para concluir el año laboral, tuve la oportunidad de participar en el taller “El origen de la falta de poder femenino” de Womerang, que se llevó a cabo el 12 de diciembre en el Tecnológico de Monterrey, campus Monterrey. Asistí con la mente abierta y la disposición de aprender y tomar este taller como parte de un proceso de autorreflexión, en el cual se enlazaron todos mis roles –madre, esposa, profesionista, etc.– para poder quedarme con lo mejor del día.

Bajo el increíble liderazgo de Franka Rosas, psicóloga y facilitadora del taller, nos reunimos de manera presencial y vía Skype las mentees Womerang, Norma, Perla y yo. Comenzamos con una perspectiva histórica de la evolución del rol de la mujer en la sociedad, la importancia de la elección de pareja, los elementos antropológicos, sociológicos y psicológicos de la falta de poder femenino, así como las últimas tendencias y conceptos relacionados con la equidad de género. Poco a poco fuimos verbalizando todo aquello que nos agrada y/o nos molesta con relación a este tema. A través de situaciones recreadas mediante videos, publicidad, reflexiones e información teórica, pudimos identificarnos con más de una situación, en algunos casos agradables y otros no.

¿Pero qué es el empoderamiento? Actualmente escuchamos tanto este concepto  que, en lo personal, me parece que en algunas ocasiones puede resultar vacío. Sin criticar de ninguna manera los conceptos que a través de años de estudio se han logrado concretar, creo que para entenderlo primero debemos reflexionar que ese poder lo obtenemos desde nuestro interior, nadie nos lo puede otorgar, independientemente de lo que seamos: madres, profesionistas, grandes empresarias, niñas, etc. Cada persona tiene su poder y la cuestión es fortalecerlo a través de mucha autorreflexión y trabajo personal, de averiguar quiénes somos, qué queremos ser, aceptar lo que podemos hacer y lo que no, pedir y dar ayuda. Debemos potencializar ese poder a través de la coherencia entre lo que pensamos, decimos y hacemos.

Entre procesar información que ya conocíamos y otra tanta que resultaba nueva, la empatía entre todas las participantes del taller fue un elemento clave. Terminamos con una mezcla de sentimientos entre impotencia, entusiasmo, coraje, pero, sobre todo, con anhelos para seguir cambiando paradigmas de equidad de género.

Al final del taller, vino a mi mente el por qué reafirmo mi convicción de una sociedad más equitativa e incluyente; es en esa dirección que deseo continuar mi camino.

 

Astrid es mamá de Valentina, mentora de Womerang y profesora investigadora en la Universidad Autónoma de Nuevo León. Le apasiona su familia y los temas de Educación para el Desarrollo Sustentable.