Mis 8 momentos favoritos de los Globos de Oro, … O el Renacimiento del Movimiento por la Igualdad de Género: TIME’S UP!

El show iba casi a la mitad, cuando mi esposo llegó y se sentó a mi lado, y me preguntó ¿Y de qué se tratan los Golden Globe Awards? ¿Porqué tanto rollo? (en realidad sus palabras fueron otras, pero por respeto al público me he permitido cambiarlas) Y yo distraída le contesté, “Pues es que son la antesala de los Oscares!”, y sin más seguí vibrando al ritmo del discurso más empoderante que le haya escuchado a Oprah Winfrey.

Muchos podrán relacionar a los Golden Globe Awards con la frivolidad que prevalece en Hollywood y si, hay mucho de ello; la alfombra roja, las celebridades, el excentricismo y la atención desmedida de los medios de comunicación, el newsfeed de todo el mundo que está lleno de noticias al respecto, pues al final se trata de celebridades y eso vende, y mucho.

Pero también se reconoce al arte y a la excelencia en cine y televisión y, en los últimos años, hemos visto como este tipo de espacios han venido evolucionando, quizá en un intento por deslindarse de esa fama que se cargan, posicionándose cada vez con más fuerza como una plataforma de difusión, fortalecimiento y empoderamiento a causas sociales y políticas, hasta convertirse hoy, en su edición número 75, en el renacimiento del movimiento por la igualdad, una celebración a la sororidad, y un altavoz magnífico de la desigualdad de género, la discriminación, el acoso y abuso sexual, así como una red de apoyo para todas las mujeres que han sufrido sus consecuencias, esto a través de la iniciativa conformada por cientos de mujeres de la industria del cine, el teatro y la televisión, Time’s Up.

Tal vez puedan sentir la tentación de sentirse muy alejados de las circunstancias que dan pie a este movimiento, permítanse salir de la cálida piedra bajo la cual viven, en México vivimos una realidad donde más del 66% de las mujeres han sufrido violencia, esto equivale a que se configuren aproximadamente 600 mil delitos sexuales al año, ubicando a nuestro país como uno de los lugares con mayor riesgo de violencia sexual hacia las mujeres.

Por si eso fuera poco, tan solo el 44% de las mujeres tienen acceso al trabajo pagado, una vez que llegan a participar en la economía, es casi imposible permanecer en ella, no se diga llegar a puestos de decisión, pues apenas el 17% de dichos puestos y poco más del 5% de los puestos en los Consejos de Administración son ocupados por mujeres, esto debido principalmente al sexismo y a los prejuicios de género que abundan en el trabajo, sin dejar de mencionar el impacto tan grande que tiene el que las mujeres lleven a cabo la mayor parte del trabajo no pagado, incluyendo las más de seis horas al día que dedica a prestar cuidados a la familia, hijos, padres, pareja, así como a la administración del hogar, vs. 113 minutos que el hombre dedica diariamente a estas mismas tareas.

Podría extenderme varias horas más explicando la relevancia que lo que presenciamos en los Golden Globe Awards tiene en la lucha de las mujeres por la igualdad. Pero baste hacer referencia, al impacto que el movimiento #MeToo ha tenido en el mundo. Durante mucho tiempo las mujeres hemos soportado abusos, vejaciones y desigualdades, hoy sabemos que no estamos solas, hoy nos sentimos acompañadas y empoderadas para hablar sin miedo y para, como lo dijo Laura Dern, hacer de la denuncia la nueva estrella del norte que dirija a nuestra sociedad.

Sin más preámbulo, estos son los 8 momentos que más me hicieron vibrar al ver la edición 75 de los Golden Globe Awards, y que me hicieron creer que, como lo dijo Oprah, un nuevo día se vislumbra en el horizonte:

Elisabeth Moss

Image Source: Paul Drinkwater/NBC

  1. Escuchar a Elizabeth Moss al recibir su premio por su majestuosa participación en The Handmaid’s Tale, deconstruyendo una de las frases célebres que escuchamos en dicha serie:

“Ya no vivimos en los espacios en blanco,

Ya no vivimos en el vacío,

entre las historias,

(ahora) nosotras somos la historia impresa,

y somos nosotras

quienes estamos escribiendo nuestras propias historias.”

women in black.jpg

Image Source: Steve Granitz/WireImage/Getty Images

  1. Hombres y mujeres, todos vestidos de negro … y la ausencia de la trillada pregunta ¿Qué llevas puesto?

Hubo quien señalara la frivolidad de las estrellas al protestar en contra de la desigualdad de género vistiendo un vestido negro de diseñador, con valor de más de $100,000 dólares, no obstante, no hay que dejar de considerar que todas esas celebridades bien podrían callar y no hacer nada, como lo han venido haciendo durante mucho tiempo, es por ello que hoy es de aplaudirse sus agallas y también su generosidad, al compartir el micrófono y el escaparate con mujeres activistas y víctimas de violencia, y la red de apoyo que hoy han construido a través del movimiento Time’s Up.

75th Annual Golden Globe Awards - Season 75

Image Source: Paul Drinkwater/NBC

  1. Oprah Winfrey

Ufff!, ¿Qué les puedo decir del discurso de Oprah que no hayan leído ya? Fuerte, contundente, evidenciando injusticias que se han venido perpetuando generación tras generación, compartiendo la fuente de su inspiración y reconociendo a todas las mujeres que nunca serán vistas pero que, al igual que su madre, tienen hijos que alimentar, recibos que pagar y sueños que perseguir. Esta línea llega al corazón de México donde, en la tercera parte de los hogares, es una mujer la que por sí sola sostiene el hogar y a los hijos, frente a una economía que hace todo lo posible por excluirla.

Quizá para mí, la parte más vibrante fue el escuchar decir las siguientes palabras:

“Si de algo estoy segura, es de que, decir tu verdad es la herramienta más poderosa que todas tenemos. Y me siento muy orgullosa e inspirada por todas las mujeres que se han sentido lo suficientemente fuertes y empoderadas para decir su verdad y compartir su historia personal. Cada una de nosotras en este lugar, somos celebradas por las historias que contamos, y este año nosotras nos hemos convertido en LA historia.

75th Annual Golden Globe Awards - Season 75

Image Source: Paul Drinkwater/NBC

  1. Sterling K. Brown.

Todas las mujeres queremos lo que Sterling tuvo al ser seleccionado para participar en This Is Us, que nuestro talento sea valorado, independientemente (en este caso) de nuestro género, queremos ser valoradas por lo que somos y el talento que traemos a la mesa, libre de la influencia de prejuicios o esteretipos de género, el lo llamó “color blind casting”, nosotras lo llamamos “gender blind recruitment”.

lady bird

Image Source: Paul Drinkwater/NBC

  1. El reconocimiento a Lady Bird como mejor película, dirigida por Greta Gerwig

A sus 34 años, Greta Gerwig nos muestra lo que se puede lograr gracias a la ingenuidad que te brinda el hacer las cosas por primera vez. Greta no estudió dirección de cine, pero esto lo compensó con más de 10,000 horas de estudio y de trabajo arduo y una tonelada de audacia. Su presupuesto no le alcanzó para filmar en Sacramento (el lugar donde se desarrolla la historia de la película), pero gracias a las cartas que detalladamente escribió a Justin Timberlake, Alanis Morissette y Dave Matthews, consiguió que le permitieran usar su música en la película.

Sabemos que las mujeres somos capaces y tenemos el talento, lo que escasea para nosotras son las oportunidades. Lo que hoy nos enseña Greta es que, algunas veces todo lo que tienes que hacer, además de esforzarte como nunca, es atreverte a luchar por lo tuyo, poner tu talento afuera y atreverte a pedir ayuda cuando la necesites. En vez de desgastarte luchando en contra de un sistema que te niega la entrada, atrévete a crear nuevos sistemas.

Sam Rockwell

Image Source: Paul Drinkwater/NBCUniversal via Getty Images

  1. Ver a Sam Rockwell reconocer el talento, la fortaleza y grandiosidad de Frances McDormand y agradecerle por convertirlo en un mejor actor.

En un mundo donde aún se cuestiona el llamado “Business Case for Gender Equality”, o en palabras lisas y llanas, el porque les conviene a las empresas el contratar a mujeres y permitir que crezcan dentro de su organización, este tipo de testimonios acerca de lo que las mujeres traemos a la mesa, representa el cálido reconocimiento que todas necesitamos para seguir adelante.

nicole kidman

Image Source: AP

  1. Ver a Nicole Kidman agradecer a Reese Witherspoon, es la expresión más pura de SISTERHOOD o sororidad que vimos anoche:

“Hicimos esto gracias a nuestra amistad, a nuestra unión creativa, y al apoyo que nos dimos la una a la otra. Te amo.”

¿Se imaginan lo que es contar con una, diez, o mil amigas así? Queridas, es tiempo de dejar de competir y empezar a colaborar. #TimesUp

Viola-Davis-Natural-Hair-Golden-Globes-2018-Red-Carpet

Image Source: Twitter user essiepolish

  1. Viola Davis y su Afro espectacular!

Razones para admirar a Viola hay muchas, Viola es la amiga poderosa que muchas quisiéramos tener, y su fortaleza, seguridad y talento increíble son solo algunas de sus grandes cualidades. Pocos conocen de la historia que precede a las mujeres negras y su cabello, las cantidades enormes de dinero que tienen que gastar en su cuidado y los tratamientos a los que tienen que someterse para alisarlo o para hacerlo ver un poco menos “afro” y más socialmente aceptable.

Contrario a lo que muchos pensarían, esto no solo tiene que ver con vanidad o el deseo de verse mejor. De hecho, tiene raíces mucho más profundas que datan desde los tiempos en los que la esclavitud era una realidad para esta raza, donde la manera en que llevaran su cabello determinaba el tipo de trabajo (más o menos pesado) que llevarían a cabo. De alguna manera, los prejuicios en contra del cabello natural de los afroamericanos se ha venido perpetuando y hoy en día sigue determinando la forma en que las niñas negras son tratadas, la manera en que se ven a sí mismas, si son o no aceptadas en algún grupo social e incluso sus oportunidades en el terreno profesional.

Si bien no es la primera vez que vemos a Viola luciendo su afro pues ya nos había presentado este tema en “How to Get Away With Murder”, hoy resulta mucho más significativo y poderoso el verla así en los Golden Globe Awards, atreviéndose a romper los esquemas siendo ella misma, pero sobre todo, mostrando el camino a seguir para todas las niñas que no se atreven a librarse de los prejuicios y a lucir su cabello de manera natural.

Viola me vino a recordar esa fotografía que algún día encontré empolvada en el cajón de la alacena, donde Yolanda, mi madre, lucía orgullosamente su afro (aunque hoy podría ser acusada de apropiación cultural), Viola vino a recordarme que alguna vez mi madre también fue una mujer rebelde que se opuso a los cánones sociales y pude entender que es de ahí de donde, indudablemente, proviene este motivación y energía que hoy impulsan mi camino en Womerang.

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What can I and other women learn about asking, from Taylor Swift’s forcing Apple to pay artists?

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“Ask for what you want.

Give other people the opportunity to say ‘yes.’

Stop saying ‘no’ for them.”

~Roger Ellerton

It was marvelous, to watch Taylor Swift making waves into the music industry. Apple had unilaterally decided to not paying artists any royalties while offering their work for free via Apple Music, and she dared to question this decision. For me this was a properly timed teaching, impossible to ignore. A teaching coming from a woman making a big daunting ask and feeling empowered and comfortable in her own skin while doing it. This got me thinking, and further concluding the following:

  • Asking for what we want is a HUGE deal for most of women around, myself included.
  • It is not just ok to ask for what we want, but it is also necessary that we do so before we care about other people’s needs.
  • In case this reasoning is not compelling enough, there is always the communal motivation to reach out.

Allow me to explain myself.

A few weeks ago I was invited to collaborate in the production of content for a very important event for entrepreneurs in my hometown. I was invited as co-founder and director of Womerang, jointly with several other pro-women’s rights initiatives in Monterrey, México. At the meeting, we exchanged opinions about the situation we as women have to face in order to develop our careers in a world which rules have been set forth for men, by men; where we women have to face the dilemma of pursuing the career of our dreams while also fulfilling other roles such as of mothers and wives.

The meeting was about to end when, the only man in the room, a very respectable academic said, “you should also consider that, being part of this event, can be a huge showcase for your organizations”, to which the woman who was leading the meeting scarcely agreed.

I left the room feeling somehow uncomfortable, but unable to put into words what the discomfort was about. I felt that, by not stressing out loud the potential benefits / earnings / consideration / reward, you name it, we would be able to obtain through the proposed collaboration, organizers were tacitly taking for granted that we were going to be more than willing to collaborate with them.

Please do not take me wrong. I love giving; I use to get out of my way to do so. I am now formally mentoring young women, and run a free mentoring program to empower them in the professional and personal field, I do this because, after I became a mom, I was somehow forced to decide between pursuing the career I had dreamt about, for which I had prepared very much, or being the kind of mom I wanted to be.

It took me long to be able to say that I wanted to keep working, and further more to allow me to change careers. While I remember those as some of the most challenging moments of my life, I finally found light at the end of the tunnel, and that is how Womerang started, with the aim of building an authentic (and I can’t stress this enough) support network that brings women closer to top leadership positions, from where we can permeate traditional labor structures, with more flexible concepts that allow us both, women and men, to reach our own definition of balance.

I was caught in the dilemma of speaking out loud about my discomfort or saying nothing at all because I did not feel empowered enough to do so, then Taylor Swift happened. She raised her powerful voice into the music industry, to challenge a giant, and Apple had no choice but to back down, learning first hand “the danger of taking on a woman who knows what she’s worth.”

It is not a secret that we women have a much harder time than men in asking what we need and desire. Linda Babcock, author of the 2007 best seller “Women Don’t Ask”, found that we women often find it hard to ask because sometimes we do not know what we can ask, or may be we fear to society’s bad reaction when we assert our own needs and desires. Lecturer Jean Clemons from Wharton also holds that “Men ask for things — whether it’s jobs, raises, projects, engagements — two to three times more than women.”

When talking about women helping more in workplaces around the world, but benefiting less from it, Sheryl Sandberg and Adam Grant hold that the most important change that we women have to do “starts with a shift in mind-set: If we want to care for others, we also need to take care of ourselves.” More importantly, they have found, through numerous studies, that “women (and men) achieve the highest performance and experience the lowest burnout when they prioritize their own needs along with the needs of others.”

But in case this may not be scientific reason enough to convince you (and me) that we should be asking for what we deserve, there is a hack I have come to learn under what Professor Margaret A. Neale calls “the communal motivation” in asking for more, this is that, by taking the “this is not about me, but it’s about what I can do for you” approach, we alleviate the negative reputational effects that asking has for us women.

I wonder whether Taylor Swift actually felt she needed to reach out to communal motivation in order to make her ask, or it’s that she just felt more comfortable doing it. In either case, she made a great use of this resource when addressing her letter, by expressly mentioning that her main concern were the artists who could not afford not receiving royalties for the time formerly set forth by Apple, and not the money she would not be making during that time. This makes me admire her even more. And even though, I am way far from being the amazing star she is, I now feel I share something with her, and this is precisely the entitlement to ask for what I and other women deserve.

A piece of great advice that I recently read says that, “learning to ask is like flexing a muscle. The more you do it, the easier it becomes”, so I am starting now. And this I tell you from the bottom of my heart, if you want to be seen by others, you need first to be seen by yourself.

Today I choose to believe that, by asking what I deserve neither makes me selfish nor a capitalist pig (ok, may be just a capitalist, and that is just fine), so I am stopping saying no on your behalf, and I am giving you the opportunity to say yes to me, you know who you are.

And while I am doing this for me, I am also doing it for all of those who are not yet empowered enough to ask for what they deserve, which fact does not make them less entitled to it.

Sincerely,

Norma Cerros

Norma Cerros is Co-Founder & CEO of Womerang.