La mentoría, una relación para compartir y crecer

En el desarrollo de una carrera profesional, de emprendimiento o de desarrollo personal, con frecuencia se habla de “mentoría”, de contar con un mentor o consejero que nos ayude a tomar decisiones clave en nuestro futuro. Pero ¿qué implica esta relación? ¿Quién puede ser un mentor? ¿Quién es un protegido? ¿Cuál es el objetivo de este vínculo?

¿Qué es la mentoría?

El concepto de mentoría es bastante antiguo. En la mitología griega, Méntor, amigo de Odiseo, quedaría a cargo de la educación del hijo de éste y, desde entonces, el concepto de “mentor” haría referencia a un consejero, alguien sabio y experimentado.

En tiempos más actuales, podemos identificar a los padrinos, quienes, aparte de un significado religioso, tienen el objetivo de impulsar a los ahijados, desde el nacimiento, a cambiar de rango o influir positivamente en su educación, compartiendo su conocimiento. Otras redes sociales y de apoyo han tenido esta función también. Un aprendiz, al integrarse a un grupo de expertos puede ir tomando consejos, formando redes y consiguiendo oportunidades para beneficio personal o profesional.

Una relación de mentoría puede ocurrir entre alumno y maestro. ¿Recuerdas ese profesor de matemáticas o de historia que te alentó a mejorar? O tal vez formaste parte del equipo de atletismo de tu universidad, y había alguien que te corregía y te llevaba a dar el máximo en las prácticas. También se puede dar entre pares, es decir, algún colega, quien teniendo experiencia en cierta área te mostró el panorama de posibilidades para que tomaras decisiones más informadas.

¿Quién es un mentor/a? ¿Quién es un protegido/a?

Si bien es común que en un vínculo de mentoría haya un claro “mentor” y un “protegido”, en una buena mentoría se trascienden estos roles. Aunque el primero es el experto y el consejero, también va aprendiendo de su mentee, al estar en contacto con diferentes perspectivas y, algunas veces, diferencias generacionales que le puede aportar ideas frescas.

Con frecuencia se toma al “mentor” como el experto de un área de la que quieras aprender, pero lo cierto es que más que un especialista, debe ser alguien a quien admires y de quien quieras aprender algo. En especial, se trata de alguien que quiera compartir sus experiencias y conocimientos y sepa transmitirlos eficazmente.

Fundamentos de la mentoría

Respeto, Comunicación, Conexión (RCC) son los tres fundamentos de la mentoría. Este vínculo, que va en doble sentido, debe estar fundado en RESPETO mutuo. Un mentor está motivado por su deseo de ayudar, mientras el protegido muestra disposición a aprender. Más que brindar un consejo, un mentor pone a disposición de los demás una manera de pensar diferente, basada en su experiencia personal.

La mentoría sería imposible sin una COMUNICACIÓN efectiva. Es necesario aprender a escuchar (y no únicamente oír) a la otra persona, entender sus necesidades, aspiraciones y objetivos.

Por último, más allá de la comunicación, la mentoría se lleva a cabo para crear una CONEXIÓN. Debes disponer de tus habilidades de empatía para establecer un lazo efectivo con tu mentor o protegido. Conectar con él o ella ayuda a entender esa perspectiva que te ofrece, ponerte en los zapatos de la otra persona y tomar su experiencia como referente. Esta conexión, gradualmente irá integrando al protegido a una red de personas que comparta intereses, objetivos, expertise, cuya retroalimentación resulta muy valiosa a la hora de tomar decisiones en tu vida profesional o personal.

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