Ocho tips para *no* encontrar un mentor

Por Norma Cerros

“Nunca digas la palabra mentoría”, este consejo vino quizás un poco tarde para mí y me tocó aprenderlo a la mala. Corría el año de 2013 y yo estaba trabajando en la Comisión Federal de Comercio en los Estados Unidos, tratando de forjarme un camino dentro del ámbito de la competencia económica internacional. Así que me acerqué a una gran abogada, figura clave en este contexto, que trabajaba en la División Antitrust del Departamento de Justicia. Sin más, luego de intercambiar algunos comentarios introductorios, le expuse mi plan de adentrarme en el mundo de la competencia en los Estados Unidos y le pregunté si estaría interesada en ser mi mentora en dicha tarea. Sobra decir que a mi pregunta siguió un silencio incómodo, así como las ganas de correr a esconderme debajo de una piedra, luego de comprender mi craso error. Esta persona apenas me conocía y, ciertamente, una proposición de ese tipo fue demasiado demandante y algo fuera de contexto.

Mi terapeuta dice que la mejor manera de saber cómo se hacen las cosas es haciéndolas. A final de cuentas, las respuestas que podemos obtener, según ella, son “sí” y “sí, pero no ahora”. En cada caso, la respuesta dependerá de lo que la otra persona desee y no de lo que tú o yo podamos hacer al respecto. Yo, por lo general, soy de las que le da muchas vueltas al asunto; me documento, investigo, pregunto pareceres a las personas que respeto y, después de otras muchas vueltas, finalmente me animo a dar el paso.

Mientras que esta es una forma de hacer las cosas, es realmente la forma más cómoda. Es, como dice Kelly Clarkson en una de sus canciones, “nunca alejarse demasiado de la acera” (never stray too far from the sidewalk), ir a la segura, alejándonos con ello de nuestras ideas más audaces y perdiendo con ello la oportunidad de actuar con rapidez y el aprendizaje que viene de intentarlo una y otra vez, tantas veces como sea necesario.

En este momento de la vida estoy debatiéndome entre lo que me dicta mi formación académica y profesional, y lo que siento que es una experiencia mucho más rica y certera, pero mucho más arriesgada, en tanto que me expone a la vulnerabilidad. Pero, ¿acaso no es cierto lo que nos ha dicho Brené Brown, que sin vulnerabilidad no hay conexión?

En cualquier caso, creo que la alternativa más conveniente es la de aprovechar lo mejor que nos ofrecen ambas opciones: tomar ventaja del contexto informativo al que tengamos acceso; solicitar consejo, guía, mentoría; romper el paradigma de que no se experimenta en cabeza ajena; así como atrevernos a ser audaces de vez en cuando, atrevernos a dar un paso adelante ante la duda y el miedo, a intentarlo sin más.

Este artículo ofrece algunas perlas de sabiduría sobre lo que no debemos hacer cuando estamos tratando de seducir a un mentor. Por ejemplo, señala, acertadamente, que la mayoría de las relaciones de mentoría efectivas se dan de manera natural, sin que la pregunta “¿quieres ser mi mentor?” haya sido jamás mencionada.

Aquí te los compartimos:

  1. Se trata de la persona, no de su puesto. No te limites a buscar mentores que sean directivos o que tengan miles de años de experiencia. Por supuesto que esto es importante, pero mucho más importante es conectar con la historia de tu mentor en potencia. Antes bien, enfócate en aquellas personas cuyas características o retos alcanzados te inspiren empatía, alguien que haya pasado por aquello que te has propuesto alcanzar.
  1. No siempre esperes una relación, los mentores vienen en formas diferentes. Mientras que habrá mentores con los que podrás construir una relación a través de los años y recurrir a ellos cada vez que lo necesites, también existen los micro-mentores. Se trata de aquellas personas a quienes recurres con una duda o problema específico: cómo sacar adelante un proyecto, cómo irrumpir en un área profesional que te es desconocida o cómo negociar un aumento de salario. Ambas formas de mentoría pueden ser igualmente ricas y satisfactorias.
  1. En lugar de insistir en que vayan por café o a cenar, sé flexible. Dependiendo de la etapa en que se encuentre tu mentor en potencia, será necesario que te adaptes a su disponibilidad y agenda. Por ejemplo, para una mamá que trabaja, tal vez sea mucho más fácil hablar por Skype a las 8:00 pm, mientras que un hombre soltero podría estar más disponible en la hora de comida.
  1. Además de buscar mentores, aprovecha la oportunidad y construye vínculos de confianza con tus pares. Nunca sabes si el día de mañana será ese compañero quien te invite a formar su nueva empresa.
  1. Los mentores, generalmente, te encuentran a ti (a menos que seas una Womerang). No es que caigan del cielo diciendo “yo soy tu mentor”, sino que te encuentran luego de que has hecho un buen trabajo en la construcción de tu historia de éxito.
  1. No siempre busques a alguien que sea como tú, atrévete a ir detrás de modelos de roles, personas que te inspiren y de quienes puedas aprender a través de su experiencia.
  1. No le pidas a un CEO una ruta establecida, antes bien pregúntale cómo navegar. Y sobre todo, mantente abierto a los cuestionamientos que te haga y valora la retroalimentación que te ofrezca.
  1. Recuerda que el recibir mentoría conlleva la enorme responsabilidad de devolver esa gran guía a favor de quien lo pueda llegar a necesitar. Comprométete a dar mentoría a tus pares y/o subordinados.
  1. Finalmente, la mentoría no es un salvavidas, siempre debes buscar la manera de retribuir a tu mentor lo que está haciendo por ti. Empieza con lo básico, no puedes llegar con tu mentor esperando que sea tu salvación o que resuelva todos tus problemas. Es tu papel arrastrar el lápiz, hacer la talacha de definir qué es lo que necesitas, aquello en lo que te puede ayudar tu mentor, así como facilitar el proceso de mentoría, adaptarte a su agenda y ofrecer pagar el café o la comida. Agradece, en la forma en que te sea posible, el gran regalo que tu mentor te ha dado a través de su mentoría.

Norma Cerros es Co-fundadora de Womerang.

 

*Esta entrada es una versión traducida y ampliada del artículo “8 Successful People Share How *Not* to Find a Mentor” por Amy Alisa Jackson, publicado el 7 de octubre de 2015 en Levo.com. Disponible aquí.

“Destellos” por Efrén Ordóñez

“Escribe muy bien, joven”, eso fue todo. Recién cumplidos los veinte años apenas podía vislumbrar el rumbo. Es decir, había esbozado una idea: de una u otra forma terminaría en la industria cinematográfica, en Monterrey, la Ciudad de México o en el extranjero; sin embargo, el camino se escondía detrás de una cortina de inexperiencia. Por aquel entonces, en mi primer semestre de carrera, una maestra hizo ese comentario (uno bastó) para de a poco comenzar a enfilar a un objetivo diferente.

El camino que seguimos necesita de guías —como aquella maestra—, luces o destellos para esclarecer el rumbo. Desafortunadamente, algunos son fugaces y es responsabilidad nuestra abrir los ojos para atraparlas y entrever el camino.

Luego de las palabras de la maestra, que no fue la primera mentora fugaz, aparecieron más. Otro maestro por primera vez, antes de haber siquiera escrito algo completo, me dijo que debería considerarme escritor. Si bien su comentario fue una manera de alentarme —así lo entendí— y todavía le huyo a la palabra, la frase sigue reapareciendo como uno de los impulsores grabados en la memoria. Al poco tiempo, un amigo se encargó de iniciarme en la literatura y despertó el interés en otro tipo de escritura. Luego de leer uno de mis primeros cuentos (o el primero, puede ser) me pidió seguir, dejarlo todo (aquí exageró) y escribir. Solo escribir.

Tres comentarios emitidos quizá sin conocimiento de causa, pero vitales para marcar el rumbo. Una vez encarrilado siguieron —siguen— apareciendo destellos que me corrigieron, modificaron o enderezaron.

A partir de ahí, mi vida ha estado repleta de estos guías fugaces que sin saberlo me han orientado. Amigos (éstos no como fulgores, sino presentes a través de los años) o pasajeros inconscientes de la influencia de sus comentarios. A veces pasan tan rápido que es necesario asirse con fuerza, absorber todas las enseñanzas y luego soltarse para buscar al siguiente. Uno tras otro, en diferentes áreas y situaciones, uno tras otro, asirse y soltarse, volver a engancharse y lo mismo ad infinitum.

No importa el tiempo, es necesario saber elegirlos.

Sin embargo, lo ideal sería alternar a los mentores fugaces con otros de largo aliento, personas que durante una relación “hombro con hombro” —recíprocas— arrojen algo de luz sobre los tramos más importantes del camino. Al menos yo sigo en una constante búsqueda de estos maestros.

Encuentro maestros en figuras con más experiencia pero también en la relación con mis alumnos y en el roce diario, con personas que nunca imaginarían haber dejado una enseñanza. Así, como ellos, como cualquiera, todos somos mentores fugaces y en la corriente de voces que en el día a día aparecen y desaparecen.

Mi vida se ha movido y avanza gracias a esos destellos y a los faros que incluso con la niebla más cerrada siguen dispuestos a marcar los diferentes caminos.

Efrén Ordóñez es escritor, guionista y traductor. Co-fundador de Courier12.

Busca y rodéate de gente interesante. Recuerda que eres el promedio de las 5 personas con las que más compartes el tiempo: Néstor Leal

Un maestro no puede existir sin un alumno. Elige algo que desconozcas y quieras aprender. Cualquier persona puede ser tu maestro. Busca a quien tenga esos conocimientos que deseas y acércate. En ese momento, has creado una relación de mentoría. Durante mi vida, he tenido múltiples mentores en diferentes campos, como ingeniería, salud, biología, espiritualidad, negocios y hasta hobbies particulares. Todos ellos me han hecho crecer y han permitido redondear mis puntos de vista para tomar decisiones más objetivas. Siempre hay algo nuevo que aprender.

Compartir mis conocimientos me trae felicidad, con ello entrego una parte de mí y permito que otros crezcan. Es mi legado de vida. En esta etapa de mi vida, mi pasión es educar sobre salud, espiritualidad y un estilo de vida que te permitirá tener la bases de energía física y claridad mental para desarrollarte en todos los campos personales y profesionales que desees. Mi sueño es que todos hagamos de este planeta un lugar ejemplar de vida.

Soy ingeniero EXATEC, pertenezco a Mensa Internacional, capítulo Mensa México y he sido entrepreneur de diversos negocios de tecnología, alimentos y salud. En la actualidad practico como coach de estilo de vida holística y educo en temas de salud, en los cuales mi gran mentor ha sido Paul Chek.

Busca y rodéate de gente interesante. Recuerda que eres el promedio de las 5 personas con las que más compartes el tiempo. Cuestiona todo y siempre mantén tu curiosidad despierta.

Néstor A. Leal, Entrepreneur. Fundador de Epic Origin

El mentoring ha sido clave en mi vida: Valeria Guerra

Para mí, el mentoring ha sido clave en mi vida. He tenido dos mentores informales que  me han acompañado a lo largo de mi carrera profesional. Cada vez que doy un paso en mi carrera, acudo a Gabriel, mi maestro de Derecho Constitucional de hace 15 años, y, ahora, mi colega y gran mentor. En él encuentro claridad, luz y esa visión de hacia dónde se puede crecer y aportar más. Mi otra mentora ha sido Tatiana, una mujer valiente y disciplinada que ha logrado mucho. Al aceptar mi último trabajo, le hablé a ella confundida porque no sabía si había hecho bien en tomar dicha responsabilidad por el momento familiar en el que me encontraba. Bastó verla y platicar con ella, para saber que todo se puede cuando se quiere.

Valeria Guerra es Fundadora de Foro Kiik y Directora de la Escuela de Derecho de la Universidad Metropolitana de Monterrey.

Historias de mentoría: ¿Micro mentoring? por Ernesto Márquez

Hoy inauguramos los lunes de Historias de mentoría. Cada lunes, les compartiremos la experiencia que han tenido diversos profesionistas con la mentoría profesional y personal, al ser protegidos (mentees) o mentores. Agradecemos a quienes colaboran con sus historias y las comparten para el aprendizaje de todos nosotros. 

“Durante mi carrera, he trabajado para compañías que toman la mentoría muy en serio. He tenido mentores asignados, con los que me he reunido regularmente para planear metas. Aunque he sido afortunado de tener esta estructura a mi alrededor, mi experiencia más valiosa vino de una manera muy diferente…

Estaba trabajando en un proyecto muy difícil con equipos en 3 continentes diferentes. El producto en cuestión era complicado funcional y técnicamente. Tenía que convencer a todos de que mi solución era la mejor opción. Para poner las cosas peor, mi propuesta traería muchos cambios a sus productos. Mi audiencia es gente muy capaz, con mucha experiencia y estaban resistiendo cada aspecto de mi propuesta. Y, para ser sincero, yo no estaba encarando la situación de la mejor manera posible.

Fue entonces cuando alguien recomendó que contactara a un director muy experimentado que sabría como lidiar con mi problema. Mi colega arregló el contacto. Tuvimos una llamada telefónica de 30 minutos en la que definimos una meta simple, clara y bien definida. Al terminar la llamada, ya tenía una estrategia para lograr mi meta. Posteriormente, intercambiamos e-mails donde yo reportaba el progreso hacia la meta y recibí más consejos sobre qué hacer. Tenía compromisos muy claros en los cuales trabajar. Al final, cuando cumplí mi objetivo, le di las gracias a mi mentor temporal y cada quien siguió su camino.

En ese entonces, yo no había escuchado el término “micro mentoría”, pero eso fue exactamente lo que hicimos. Mi mentor y yo teníamos una meta de corto plazo y bien definida. Nuestro acuerdo no fue establecer una relación a largo plazo, lo cual hizo más fácil encontrar a alguien experimentado (y muy ocupado). Algo que aprendí es que, a veces, es más fácil encontrar ayuda si se trata de una meta a corto plazo. Pero es importante recordar que no se trata de un “consejo”. De lo que estoy hablando es de un compromiso claro, medible, con parámetros de tiempo bien establecidos y sobre lo que uno reportará progreso.

Algunos ejemplos de micro mentoría son cosas como prepararse para una negociación difícil, planear un proyecto, encarar una situación difícil en tu equipo o con un cliente, o manejar una transición complicada. Establecer claramente la duración y la estrategia de la meta es algo esencial.

Espero que esto les sea de utilidad y… ¡Feliz mentoría!”

Ernesto Márquez es Manager de Desarrollo de Software de Amazon en Vancouver, Canadá.

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Throughout my career, I have worked for companies that take mentoring very seriously. I’ve had mentors assigned to me and we have set goals and met regularly. As fortunate as I’ve been to have such a support system, my most valuable mentoring experience came to me in a very different way…

I was working on a very difficult project involving many teams in 3 different continents. The functionality of the product was complex as so was the technology. I had to convince everyone around me that my solution was the right way to do things in the future. To make things worse, accepting my proposal would bring significant changes to their products. They were very smart and experienced people and they were resisting every single aspect of my proposal. I was in trouble and quite frankly, was not approaching things in the most effective way.

Then someone suggested me to schedule time with a senior director who knew how to deal with my problem. My colleague arranged a 30-minute call with this director. In this call, we worked a very simple, short-term and clear goal: reach agreement on a very specific proposal. At the end of the call, I had a clear strategy that would take me to my goal. After that call, we exchanged a few e-mails where I reported my progress and received advice on what to do next. I had clear commitments and would get in trouble if I ran behind our agreed-upon steps. When I finally got everyone to agree on my proposal, I thanked my temporary mentor and moved on.

At the time, I hadn’t heard about the term “micro mentoring”, but that was exactly what we did. My temporary mentor and I had a short term and clearly stated goal. The agreement was not to get into a long-term mentorship. Therefore, it had been easier to get a busy person’s attention. Something I learned from this experience is that sometimes it’s easier to get help if you ask for a short-term goal. But remember this is not the same as “informal advice”. What I’m talking about has a well-defined timeframe and a clear, measurable objective and commitment that you will work towards and report progress on.

Good examples of micro mentoring are things such as preparing for a tough negotiation or proposal, planning a project, dealing with a difficult situation with your team or client or dealing with a tough transition. A clear timeframe is essential, as well as the desired outcome and how you will get there.

Hope you find this useful and happy mentoring!

Ernesto Márquez is Software Development Manager at Amazon in Vancouver, Canadá.