Consejos para encontrar a un@ mentor@

Encontrar un mentor o mentora no es tarea fácil, pero lo que resulta más complicado es, una vez encontrándolos, reunir el coraje y descubrir la estrategia para convertirl@ en tu mentor/a. En mucho se parece a pedir un favor, a pedirle a otro que comparta con nosotros aquello para lo cual ha invertido mucho tiempo, esfuerzo, dedicación e incluso; dinero. Es ponernos en una situación de vulnerabilidad, porque nos enfrentamos a la posibilidad de una respuesta negativa de su parte, un rechazo que duele en el plano emocional y tal vez hasta el físico.

Sin embargo, como casi todo en la vida, es a través de la práctica que se adquiere el know-how. Por eso, aquí les compartimos unos cuantos consejos que nos encontramos en un artículo de la publicación Forbes, sobre cómo encontrar un/a mentor/a, con algunos comentarios de nuestra propia experiencia. Te invitamos a ponerlos en práctica:

  1. Sé entrenable (coachable) y apasionad@.

Demuestra que existen buenos motivos para que la gente espere de ti cosas grandes, que eres una persona comprometida con su trabajo y que tienes la disposición para recibir retroalimentación (así como para darla. Próximamente publicaremos un post acerca de como dar y recibir retroalimentación); para cambiar de dirección y sobre todo, mejorar.

  1. Haz que la gente confíe en ti.

Si trabajas en una organización y tienes la oportunidad de que tus compañer@s de trabajo o superiores, te confíen información, proyectos o responsabilidades importantes, asegúrate de demostrarles que eres una persona confiable. Haz lo correcto y valora apropiadamente estas oportunidades (¡Hey! Queremos que se acuerden de ti en el próximo reto). Piensa en las decisiones que estás tomando y sé consciente acerca del partido o de la postura con la que estás alineando tu actuación y sobre lo que esto puede significar en términos de oportunidades futuras.

Ahora, si estas oportunidades no llegan dentro de tu organización, trata de buscarlas fuera de ella, yendo a alguna conferencia, suscribiéndote a algún 10K en tu ciudad o uniéndote a algún círculo de lectura, por ejemplo. Se trata de establecer lazos con gente con la que compartas gustos en común, independientemente de que se desenvuelvan en ambientes profesionales distintos al tuyo. Deja que te conozcan desde alguno de tus roles y que la impresión que generes en ell@s les sea suficiente para establecer un vínculo y se acuerden de ti cuando requieran del apoyo de una persona con tu expertise.

  1. Tener una diversidad de mentores/as no sólo es posible, sino deseable.

Piensa en tu mentor/a de la manera en que pensarías en tus amig@s. No tod@s los amig@s sirven para lo mismo, ni para toda la vida (tal vez). Tal vez tendrás una amiga a la que siempre recurres cuando estás frente a una nueva oportunidad de trabajo, porque sabes que te impulsa, te incentiva a creer en ti y te recuerda lo grandios@ que eres. Quizás, tengas otro amigo al que sabes que puedes recurrir cuando terminas alguna relación importante, porque sabes que te escuchará empáticamente y con sólo eso, te hará sentir mejor.

Más o menos así funciona con l@s mentores/as. Puedes contar con alguien totalmente circunstancial, como un señor que conocí en Washington, D.C., (que trabaja para Homeland Security y con quien me reuní un par de veces), quien me aconsejó que cuando quisiera que alguien me confiara realmente el “porqué” de algo, hiciera tres veces la misma pregunta “¿Por qué?”. Este consejo ha sido muy útil e ilustrativo, y me ha guiado en grandes decisiones. Sin bautizar la relación, podría decir que recibí mentoría de un experto.

Por otro lado, pensando en mi infancia, recuerdo también a mi maestra Deyanira, quien a lo largo de toda la primaria me incentivó y me apoyó para ser la alumna con el mejor promedio de la región; y qué decir del sinfín de mentores que tuve durante mi estancia en Berkeley Law y en la Federal Trade Commission. Como dicen los gringos “bottomline”, es deseable contar con vari@s mentores/as, a quienes puedas recurrir en distintas etapas de tu vida y que te puedan orientar en diversas áreas de la misma.

  1. Rodéate de buenas personas.

Hace poco alguien me recordó de una frase célebre que leí hace algunos años, es de un tal señor Jim Rohn y originalmente dice: “You are the average of the five people you spend the most time with.”. La traducción literal de esta frase es que somos el promedio de las cinco personas con quienes pasamos la mayor parte de nuestro tiempo. Yo creo que este argumento por sí solo es suficiente para re-pensar la lista de personas con las que decidimos hacerlo.

Hace poco tuve la oportunidad de dar clases a estudiantes de nuevo ingreso de la carrera de derecho en una universidad local y aprendí muchas cosas, sobre la labor tan loable que es la enseñanza, sobre la clase estudiantil en nuestro país y sobre mí. En cierta ocasión, uno de mis alumnos nos confió a la clase en general sobre cómo había logrado vencer su adicción a las drogas y cómo su mejor amigo seguía atrapado en ellas. Yo le pregunté si no le preocupaba volver a caer, teniendo tan cerca la tentación al ver a su amigo todos los días. Él me respondió que no y que la razón por la que veía a su amigo todos los días es porque se sentía muy cómodo estando a su lado, sentía que podía hablar de lo que quisiera, sin pena o temor alguno.

Y mientras que es posible que él logre superar cualquier tentación y mantenerse sobrio, también lo es el hecho de que esa amistad difícilmente lo hará ser una mejor persona. La confesión de este muchacho conlleva una gran realidad: nos sentimos cómodos en ambientes donde no tenemos que probar quiénes somos, donde no nos arriesgamos al fracaso (porque el fracaso duele y te expone, o te expone y duele), pero finalmente también nos convertimos en la suma de lo que vemos.

Una de las maravillas de la mentoría es que puede abrir tu mente a distintos panoramas, escenarios, posibilidades, alternativas, que nunca se te habrían ocurrido, que surgen de la experiencia que estas personas adquirieron a través de mucho tiempo, dedicación, de intentar muchas veces y por fin, lograr estar en el momento y lugar indicados. En cierta forma, la mentoría logra romper el paradigma de que “nadie experimenta en cabeza ajena”.

De ahí que resulte fundamental que nos rodeemos de personas que nos ayuden a destacar nuestras fortalezas y talentos, que nos digan “you look like a million dollars” justo antes de la entrevista de tu vida; personas que puedan servirnos de modelos a seguir; que nos inspiren con su experiencia y trayectoria, que nos reten a dar ese paso, fuera de nuestra zona de confort.

  1. Haz una lista de quién o quiénes te gustaría ser cuando crezcas y encuentra una manera de hacerlas parte de tu vida. No te limites a una sola persona.

Además de rodearte de buenas personas, sirve mucho el hacer esta lista, no importa si crees que no tienes acceso directo a ellas, el solo hecho de que admires lo que han hecho te puede inspirar y mover hacia delante.

  1. Agradece ayudando a otr@s (Pay it forward). Ofrece ayuda a jóvenes y adultos, conviértete en mentor/a de otr@s.

Sea para devolver algo de lo recibido o incluso a fin de impulsarte. Alguna vez leí que la mejor manera de motivarte, es motivando a otros. En lo personal he comprobado que me mueve mucho el mover a más personas, enseñarles los short cuts (atajos) que a mí me ha llevado años descubrir. Es probable que pienses que no tienes mucho que ofrecer, pero te sorprenderá darte cuenta de lo que tu experiencia, guía o consejo puede significar para los demás. Desde cómo vestir y desempeñarte en una entrevista, cómo escribir un correo electrónico, sacarle plática a alguien que recién conociste, hasta cómo aplicar para un posgrado en el extranjero o negociar un aumento de sueldo, por mencionar algunos ejemplos.

  1. Acércate a aquellas personas a quienes admires.

Encontrar un/a buen/a mentor/a puede ser tan importante en tu carrera profesional como encontrar a tu alma gemela. L@s mejores mentores/as son con quienes logras establecer una conexión especial, esa afinidad que se siente casi desde el primer momento en el que platicas con esa persona y que hace que el proceso de mentoría fluya por sí mismo, sin presión de ninguna de las partes.

Una vez leí que la mentoría es como el matrimonio, en el sentido de que nunca debes de mencionar la palabra M, particularmente no en la etapa del cortejo… A veces sucede así, pues hay personas a las que no les gusta que se les solicite directamente el ser mentoras. Ojo, esto no significa que no quieran serlo, pero de alguna manera, el darle ese nombre y apellido, formalidad a la relación, entalla para ellas un compromiso mayor al que gustosamente quisieran comprometerse.

Cuando me acerqué a Cecilia Vega y le pedí que fuera parte del Consejo Asesor de Womerang, me dijo que su agenda estaba completamente llena, pero que le encantaba la causa y -como ante todo lo que le encanta en su vida-, haría un esfuerzo por abrirnos un espacio. Ella es de alguna manera, mentora para Womerang como organización, sin necesidad de solicitarlo expresamente.

El mejor consejo que nos dan mujeres como ella, es el de salir y exponernos, conocer a gente, acercarnos a las personas con quienes logremos percibir esa afinidad y mover la relación hacia adelante cuando veamos una respuesta recíproca.

  1. Abre las puertas a la casualidad (serendipity).

En el lugar o el momento menos pensado, puedes encontrar gente que te inspire o alguien a quien, a su vez, puedas inspirar compartiendo lo que has aprendido en la mentoría. Por ejemplo, en cierta ocasión, Edith Ramírez, (actual presidenta de la Comisión Federal de Comercio en los Estados Unidos y una gran abogada, hija de inmigrantes mexicanos), mientras impartía una conferencia para la Fundación de la Herencia Hispana en Washington D.C., nos compartió que gracias a la “serendipity”, como le llaman a la ocurrencia casual, oportuna o beneficiosa de eventos, fue que ella conoció al Presidente Barack Obama, mientras estudiaba en la Escuela de Derecho de Harvard al coincidir como parte del staff de la revista jurídica de la misma universidad (Harvard Law Review). Más tarde, cuando el entonces candidato estaba organizando su campaña presidencial, invitó a Edith Ramírez a coordinar su campaña política frente a la comunidad latina en California gracias a aquel primer contacto. Esta secuencia de eventos sería la que posteriormente llevaría a Edith a dirigir una de las autoridades más importantes en el mundo en el tema de competencia económica.

A lo que voy es que nunca se sabe en que momento vas a conocer a la persona que te pueda acercar al puesto o conseguir el reto más importante de tu vida. Di sí a nuevas oportunidades y experiencias y conocerás a personas decisivas en tu futuro.

  1. Usa las redes sociales como un medio para mostrar tus intereses y fortalezas.

Muchas veces subestimamos hasta dónde puede viajar un comentario informado o con criterio, o peor, alguna fotografía que nos pueda mostrar en nuestra faceta menos profesional, esto a través de un tweet o estatus de Facebook. Además de ser un gran medio para estar al corriente de lo último que está pasando con tu familia y amig@s, las redes sociales te pueden permitir dar a conocer tu opinión, comentarios o actualizar a tus contactos sobre tu trabajo más reciente.

Por ejemplo, si acudes a algún evento o conferencia del área en la que estás interesad@ o deseas desarrollarte, puedes twittear los comentarios más relevantes de los exponentes, poniendo el hashtag del evento o etiquetando a la institución anfitriona y demás personalidades presentes. Esta tarea, tan simple como se escucha, me consiguió cientos de seguidores alrededor del mundo, expertos en competencia económica, quienes ahora me consideran entre sus pares y recurren a mí cuando leen alguna noticia que involucra a México.

En resumen, un/a mentor/a puede ser muchas cosas a la vez: desde un/a proveedor/a de experiencias e información, guía, maestr@, entrenador/a, conector/a o facilitador/a de contactos, caja de resonancia o altavoz, hasta tu amig@ o consejer@. Un/a mentor/a compartirá contigo desinteresadamente el secreto de cómo consiguió su éxito, de ahí que no sea fácil conseguirlo.

Insisto; no es fácil, pero cada vez hay más información disponible al respecto de cómo contar con el apoyo de uno, o dos, o tres, o los que quieras y afortunadamente, cada vez la gente tiene mayor disposición al difundir sus propios secretos de éxito. En Womerang, estamos seguras de que contar con un mentor o mentora es determinante en el éxito tanto profesional como personal.

Post basado en Marcus, B. (6 de enero de 2014). “Advice From Top Women Leaders About Finding a Mentor”. Forbes. Disponible aquí.

womerang-logo-transparente