Las mujeres y su condición de trabajo en México: Visión general de la Organización Catalyst.

En julio pasado, Catalyst[1], organización sin fines de lucro y líder en la creación y promoción de espacios de trabajo más inclusivos, recopiló datos e información acerca de factores que afectan positiva y negativamente las condiciones de trabajo de las mujeres en México.

Si bien señala que nuestro país está experimentando un aumento en la clase media (aproximadamente 40% de la población) y un mercado competitivo creciente, hay aspectos que detienen el progreso de México en cuanto a las condiciones de trabajo e inclusión de las mujeres.

Por una parte, en 1981, México ratificó la Convención acerca de la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer de las Naciones Unidas y ha aprobado varias leyes para la igualdad de género, como el artículo 4 que reconoce la igualdad de hombres y mujeres ante la ley. Igualmente, en 2002, la ley mexicana estableció cuotas de género para incluir en el poder político a más mujeres. Según ésta, al menos 30% de las candidaturas deben ser de mujeres. Asimismo, ya existe una Comisión de Igualdad y Género en las Cámaras legislativas, junto con el esfuerzo del Inmujeres que creó el Modelo de Equidad de Género para reconocer las mejores prácticas de las empresas de favorecen el acceso igualitario, así como oportunidades de crecimiento para las mujeres. También, se han creado estancias infantiles para madres trabajadoras, pero sólo el 6% de las madres de niños menores de tres años son atendidas por estos servicios.

Además, la creciente intervención de México en la economía mundial ha puesto sobre la mesa el tema de la participación femenina. Por ejemplo, desde el Tratado de Libre Comercio se ha dado mayor atención a las condiciones de trabajo, a los problemas de género y organizaciones internacionales han puesto sobre la lupa las condiciones de trabajo en las maquiladoras que con frecuencia contratan a mujeres.

Por otra parte, Catalyst (2014) considera que la cultura enfocada en la familia, en los roles de género tradicionales, el paternalismo y, en general, el machismo (como culto a la virilidad) y el menos popular marianismo (culto a la superioridad espiritual femenina que pone primero las necesidades de su marido y familia antes de sí mismas) son factores que limitan la mejora de las condiciones laborales de las mujeres. Por ejemplo, si bien la fortaleza de las empresas mexicanas viene de la sociedad centrada en la familia (por la idea implícita de que sólo se puede confiar en la familia), éstas empresas dan oportunidades laborales a mujeres, pero los puestos administrativos siguen siendo para hombres. Asimismo, las mujeres ejecutivas tienen menos propensión a ser madres y de acuerdo a esta organización (2014) el 49% de estas mujeres son solteras (viudas, divorciadas o nunca casadas). Inclusive, los estudios realizados estiman que el 40% de las mujeres pide permiso a sus esposos, parejas o familiares para salir solas o para gastar dinero. Así, se sigue propagando tanto la marginalización de la mujer en la sociedad, en el liderazgo y la fuerza de trabajo.

Lamentablemente, las leyes mexicanas a favor de la igualdad no siempre se siguen y continúa siendo difícil cambiar la opinión tradicionalista de las personas. Por ejemplo, en una encuesta, se encontró que 40% de los hombres creen que las mujeres deberían trabajar en puestos tradicionales de acuerdo al género, 30% cree que está bien que los hombres ganen más que las mujeres, 22% dijo que ellas no son capaces de tener puestos de liderazgo y 25% que es necesario realizar prueba de embarazo a las candidatas a puestos. Los presidentes corporativos mencionan que la razón para contratar mujeres es aumentar la oferta de talento, mientras que la última es fomentar la responsabilidad social de la compañía.

En cuanto a los hechos, en el año de referencia (2014), sólo se identificaron 7 mujeres CEO de empresas latinoamericanas, pero 15 directoras de multinacionales extranjeras operando en México. Menos de 6% de los asientos en consejo corporativo son de mujeres, 18% tienen puestos de alta dirección, pero en el sector público aumenta este porcentaje con 2 puntos porcentuales más. Gracias a la exclusión de mujeres en puestos clave para el networking o de redes, terminan formando agrupaciones exclusivas como la Asociación Mexicana de Mujeres Ejecutivas (AMME) y la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias. Además, se estima que para que las mujeres alcancen paridad de salarios, éstos deben aumentarse un 17%. Por si fuera poco, a estas condiciones, debe sumársele que, en el día a día, los problemas laborales incluyen el trabajo no pagado, la inseguridad, el abuso, acoso, maltrato, violencia y discriminación.

En conclusión, a pesar de que México sea un mercado competitivo creciente y emergente, tiene grandes limitantes estructurales, sobre todo en el frente sociocultural y político que impiden el crecimiento y desarrollo de las mujeres en el ámbito laboral, que de otra forma, tendría un efecto multiplicador positivo hacia sus familias, comunidades y sociedad en conjunto.

Catalyst (2014). First Step: Mexico Overview. Catalyst. Disponible aquí.

[1] Esta organización tiene el objetivo de expandir las oportunidades para mujeres y negocios, buscando crear espacios de trabajo más inclusivos. Más información: http://catalyst.org